Subí al auto. La tarde decía que la temperatura era veraniega, el almanaque denunciaba que ya estábamos en otoño.
Veníade una semana espesa donde ya yo me podía cargar nada más al hombro.Los problemas se me agrupaban toditos juntos. El amor, lo que parecíaamor o alguno de sus derivados estaba resultando casi un dolor decabeza.
Últimamente a mí alrededor la temática era más o menos la misma: ya sabemos que podemos tener el cien por ciento, pero es difícil, hay que esperar, quien puede, vaya a saber si después encima no viene, entonces de momento nos conformamos con un veinticinco por ciento.
Como sabemos que el veinticinco por ciento es poco, lo subestimamos y decimos: si, yo puedo manejar ese veinticinco por ciento cuando quiera.
Lo mascómico, es que las mujeres hasta nos sentamos a tomar mate paraintercambiar opiniones de cómo manejar una relación al veinticinco porciento, Y claro, de que se creían que estaba hablando? De hombres, derelaciones, de amores que no se sabe a ciencia cierta si son amores,derivados, parientes o nunca lo serán. Sostengo que llegado al lecho demuerte (siempre en el supuesto caso de que tengamos tiempo para lareflexión, no hablo de un accidente) haremos un paneo de candidatos quepasaron por nuestras vidas y con mucha suerte diremos "este fue el amormi vida". Bué, seguro que cae en la volteada algún pobre que se muriójoven o con el que no pudimos concretar nuestros anhelados sueños,deseos y más.
Perovolvamos a la relación veinticinco por ciento. Casi siempre se da porsentado que los superados son los hombres, que se casan solo parasentar cabeza, procrear y tener una base de campamento, que la señorase transforma en la bruja y que de estar enamorados ni ahí. Que tendránhoy algunos de estos hombres? Cuarenta años o un poco más? Eso sí, ensegundas o terceras nupcias y/o arrimadas ya se comportan distinto, casi aproximándose a los hombres de las nuevas generaciones; que vienen en su mayoría tiernizados como un matahambre y no tienen problema endecir amor por teléfono a sus mujeres en frente de sus amigos.
Supuestamentelas mujeres somos más idealistas y soñadoras, el amor nos brota por losporos.... A algunas. O debe ser el cambio de década, seguro, lo que nospaso a nosotras.
La cosa es que a las chichis el amor no nos estaba brotando por ningún lado, o eso es lo que parecía.
A ver, frases contundentes, nada del otro mundo....
"Aguses un excelente compañero, educado, divino, amoroso, pero la verdad mefalta algo. ... Si ya lo charlamos, pero no estamos preparados paraterminar con la relación todavía...."
"Elnegro es bárbaro en la cama, me trata como a una diosa, me sientocontenida, apoyada, estimulada, bla, bla, pero no sé si es la parejaque me puede acompañar en esta vida.... El ya sabe que soy una minaindependiente y que corto sola cuando pinte."
"Lovi un día caminando por la vereda, supe que era el hombre de mi vida.Eso fue hace como cinco meses. Y ahora que te puedo decir, ya no le doybola viste, un día me ama y el otro día soy mucho para el... , otro díano puede manejar la historia, es un inmaduro y yo estoy para más. Ya lotengo superado, que haga lo que quiera, estoy porque bueno.... la pasobien, me divierto...."
"Si,Fer y yo volvimos. Ya sé que no la tiene clara y se le salta la térmicacada tanto. Pero viste, yo estoy sola, es mucho todo para mi, por lomenos me ayuda con algo, estoy acompañada y de vez en cuando meatiende...."
A estasfrases hay que sumarles otras que no se dicen en grupo, sino ante lamas intima amiga, a la que le contamos todo, a la que llamamos acualquier hora con la voz quebrada y las lagrimas brotando a mares,para decirle que por enésima vez la relación no funciono, que ya noaguanto más, que hace media hora no me manda un ms, que hace tres díasno me toca, que y que....
Y si,la loca está involucrada, con el agua hasta el cuello, enamorada,descocida de dolor y en crisis. La relación ya no es del veinticincopor ciento, sino que el marcador casi llega al cien. Muchas vecescuando lo reconocemos ya es tarde o estamos en la cornisa, no dormimosen toda la noche, nuestro corazoncito se sale del pecho mientrasesperamos una señal que acomode las cosas y ya no podemos manejar niuna bicicleta.
En fin, problemáticas de mujeres de casi cuarenta.