
April Showers
Artista: Toby Vandenack
Terminóde desocupar todos los cajones, tiró recuerdos, despachó cartas, borrónúmeros y sólo se quedó con algunas palabras escritas en manuscritosobre un cuaderno de tapa dura.
Del otro lado la misma historia, pero en vez de tirar era acopio de cosas dentro de una caja.
Cadauno se sentó en sus respectivas cocinas luego de la tarea hecha. Ellacruzó sus piernas, encendió un cigarrillo y miró su celular. No habíaquedado ni el número ni la foto del contacto. Lo desarmó, sacó chip ybatería. Lloró un poco, tomó algo y se acostó a querer dormir.
Elpreparó mate, su cena. Terminó el tercer cigarrillo y puso de nuevo elagua. Recorrió el departamento, quedaban tan pocas cosas y tantas a lavez. Miró su celular y su orgullo le impidió escribir algo durante loscincuenta y cinco primeros minutos que lo tuvo en la mano.
Elladaba vueltas una y otra vez. Decidió espiar a ver qué pasaba. Abrió lamesa de luz, armó otra vez el celular, lo encendió y ... nada.
Hacíameses que cuando no dormía en sus brazos recibía un "Buenas nochesseñora, que descanse". Ese era su pasaporte para el buen sueño,mensajes de amor con la luz apagada y la mejilla contra la almohada.
Quiso recordar cuando había empezado ese ritual. Tal vez a la semana o a las dos de haber empezado la historia juntos.
La historia....como cualquier otra.
Ellaera una mujer distante, de esas que nunca se sabe bien lo que piensan.El trabajaba transitoriamente en el mismo lugar que ella. El contactoempezó de manera casual y de manera estrictamente laboral. Se empezarona mirar, solo ese único signo era el existente de que había corrienteen el aire. Empezaron a sentir cosas que estaban guardadas en loscajones que dicen de quince a veintipico. Los típicos cosquilleos en lapanza, el corazón acelerado, las miradas furtivas y algún mensajeesperando alguna respuesta que no fuera la convencional. Ella soñó conque había encontrado al amor de su vida, el sacó de la lista a suúltimo amor inconcluso que llevaba esa chapa y escribió el nombre deella. El día que se atrevieron a materializar que algo pasaba, elladijo que no quería quedarse con la duda. El que no quería verlasufrir. Y cuántas veces la vio llorando y cuantas veces volvió arepetir la frase.
Laprimera noche no pudieron dormir, las otras que siguieron tampoco. Ylos meses se sucedieron entre pocas horas compartidas, muchacomunicación por mensajes, muchos horarios prohibidos, ningún reclamo,reglas del juego escritas y comprendidas.
Hasta que ella quiso más. Malditas mujeres, nunca se conforman. Malditos hombres, nunca se juegan por nada.
Ella sedio vuelta en la cama y recordó el primer te amo. Empezó a moquear.Inmediatamente recordó algunas de las tantas palabras hirientes quehabía escuchado de sus labios. Se sintió mejor dos segundos y dio otravuelta en la cama.

Delotro lado segunda pava de mate. Mientras ponía azúcar quiso convencersede que era lo mejor para ella no continuar con la relación. Haría elsacrificio... por su felicidad.... Agarró el celular y escribió "Hola,necesito saber cómo estás...."., y esperó casi sin respirar hasta querecibió la respuesta. "Bien señor, y usted?".

April in Paris
Artista: Toby Vandenack
"Que se muera el olvido,
que se escondan las llaves de los juzgados,
que se acuerde Cupido de los maridos
abandonados.
Cuando llegue por fin mi mensaje
a tus manos, en la gasolinera
vieja esperaré;
y tomaremos juntos al abordaje
la carretera
que te conté.
Dejaremos colgada
la caprichosa luna sobre los cines
y las estatuas públicas derribadas
en los jardines"
Esta noche contigo - Fragmento - Joaquin Sabina
perro1970, amor, relatos, comunicacion
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