Voy a hacer una postdata pero al inicio: que tal el título del post? Ya sé, sub realista, continuemos.
"Por el renglón del corazón
cada mañana descarrila un tren.
Y al terminar vuelta a empezar
dos horas después de amancer.
Tiene la vida un lánguido argumento
que no se acaba nunca de aprender,
sabe a licor y a luna despeinada
que no quita la sed.
La noche ha consumido sus botellas
Dejándose un jirón en la pared.
Han pasado los días como hojas
de libros sin leer".
Dos horas después - Joaquín Sabina - Frag

Joan Miró - Abstraction
El
profesor me manda las pinturas de su amor -y esposa- por correo
electrónico. Son una belleza. No sé si están enamorados pero me
reconforta pensar que sí, y que las pinturas de ella destilan algo más
que figuras al óleo.
La
señora fulana de tal me dice que el amarre que pagó a una bruja
desconocida no funcionó, encontró otra vez mensajes en el celular de su
marido con otra mujer, tal vez por enésima vez. No sé qué decirle.
Mientras la miro pienso que clase de persona es el marido que ni
siquiera borra los mensajes del celular después de enviados. No es lo
que hace todo el mundo? La confianza está muy devaluada últimamente. Y
qué corno puedo decirle yo?
Una
casi mujer de veintidós años esté tratando de salir fuera de la cama que
la atrapa. Tiene todo por terminar, todo por emprender, sin embargo la
vida se torna desabrida. Plan B: rutina de múltiples actividades para
tratar de zafar. Puede que funcione, puede que no.
Ellos
se conocieron hace doce años, entre los dos tienen tantas heridas de
cirugías como de las otras en el alma. Pero se tienen, el uno al otro y
un millón de historias para contar.
El
sueña con irse de la casa, pero no con pasar una noche lejos de sus
hijos. La culpa hace que solo mire desde lejos aquella vida que podría
tener y no tiene. No se anima, tal vez tenga razón, hay heridas que no
cicatrizan nunca.
Otra
mujer goza de estar sola en casa, los hijos se han ido, y de pronto el
saberse unos días con su propia compañía es lo mejor que le puede pasar.
Total en unos días se llenará todo otra vez de vida.
Para
todos no es lo mismo. Mi mitad no es tu mitad, mis vivencias me duelen
más que las tuyas, porque las tuyas no las sufro. Tu manual tiene
ochenta capítulos, el mío menos pero más extensos. Mi manual no te
sirve, pero igual te escucho. Tus críticas hacen heridas en mi piel,
mis comentarios te exasperan, pero seguimos caminando a la par sabiendo
de nuestros desaciertos.
Las
neurosis crecen en las ramas del alma como brotes en primavera, hacen
cosquillas, molestan un poco, a veces logramos espantarlas y otras
vuelven.
No se
puede vivir de esperar y de soñar sin hacer nada por llegar al horizonte
y tocar la línea divisoria que une el cielo y la tierra. Pero muchas
veces estamos cansados, y tal vez una noche de sueño no sea reparadora.
Seguramente mañana el reloj avise que tenemos que despabilarnos,
ponernos las pilas, remar de nuevo, reactivarnos.
Una vida más hace falta para terminar ésta, y aún puede quedar inconclusa.
La casa
quedó vacía, los horarios cambiaron. La hora de la siesta es un agujero
negro en el día que se parece a todos. No importa si son dos o tres en
la casa. Ella respira y percibe todo. Uniones y desuniones. Cambios que
deben hacerse y decisiones que no llegan.
Historias.

Joan Miró - Bullfight
Pies
quietos, asentamiento, estancamiento, raíces, conocido, limitado,
parado. Tener pies quietos es estar anclado, varado, petrificado,
dormido.
Plantas
del pie adheridas a la tierra como sopapas viendo pasar otras plantas y
otros pies. Esos cuyos dedos no sólo señalan un punto cardinal sino que
se dirigen a él, aunque algunas veces vuelvan sobre sus pasos o cambien
este por sudeste.
Pies
que forman pasos, abren caminos, aplastan gramilla, juegan con la
espuma de mar y dos por tres sangran por una astilla. Esos pies sí que
sienten.

Joan Miró - Hermitage
perro1970, historias, relato, pies, vida, joan, miro
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