
"Artist & Model" Jack Vettriano
Lunes.
San Valentín. Rosas rojas en mi escritorio me recordaban más al dolor
de las espinas que a la pasión. Luego de dejarlas en agua, para que al
menos duren un poco más que la inconstancia de mi última relación, me
dispuse a ir rumbo a mi terapia del lunes.
Mientras
relataba mi último fin de semana emulando a una periodista en un
concurso de pesca, de pronto la conversación se fue por otros lares.
Claro, todo arranca y termina con un sueño y el inconsciente –o
subconsciente?- hablando por sí mismo.
La
cosa, es que tanto bucear entre sueños sin sentido, me llevó a
retroceder unos años atrás y a la movida del “no deber actuar”.
Si yo
les digo que para mí los hombres están más histéricos que nunca es con
fundamento. Y si les cuento que mi terapeuta de ese entonces intentaba
refrenar mi impulso masculino de avanzar y alentaba la cosa femenina del
aleteo sensual de pestañas, ustedes se van a matar de risa. Tanto como
se retorció mi actual psicólogo hoy a la mañana en la silla cuando se lo
conté.
La cosa vendría a ser más o menos a sí.
Para
que una mujer tenga una relación y pueda situarse como femme -ser
cuidada, mimada, agasajada-, corresponde que haga todo un despliegue
actoral de caza hombres. Es así, como que careciendo de tales atributos,
me entregué al juego de la seducción, terreno muy desconocido y desde
mi punto de vista muy impráctico.
A
saber: aleteo de pestañas como dije anteriormente, posturas corporales
acordes a “estoy interesada en mi interlocutor aunque no entienda un
pepino de lo que esté diciendo”, palabras dulces, indirectas, miradas
suspicaces, por qué no movimiento de cabeza, perfume, decoración e
indumentaria afines. Las más suicidas hacen apuestas más fuertes y se
suman a la actividad del hombre en cuestión, desde anotarse en su club
preferido, adorar a su familia al instante de conocerla, seguirlos
contra viento y marea en cualquier cosa que emprendan, y acompañarlos a
una expedición al Sahara si es necesario.
Tanta
cosa realmente me estaba sacando de las casillas, porque ante todo, me
parecía que la cuestión era sumamente más sencilla. Vos me interesás.
Te pasa lo mismo? Si, joya. No, te lo perdés.
Aguanté tres semanas haciéndome la Olivia, hasta que no pude más con tanto juego y fui a matar o morir.

"The Big Tease" Jack Vettriano
Para
que puedan tener una imagen visual sería algo así como en un rincón está
Marilyn Monroe y en el otro yo: practicidad ante todo. Eso sí, no soy
de las que se quedan a pie en el auto y en seguida paran cinco hombres a
socorrerme. Claro, tampoco soy la ex mujer que se va de vacaciones con
la plata que le pasa su ex marido por manutención. En algo le estaba
errando.
Sería
que mi lado masculino me estaba perjudicando? O es esta movida socio
cultural que hace que mujer y hombre no necesariamente nos mantengamos
en nuestros roles?
La
cuestión es que tanta practicidad de movida, luego puede que se nos
venga en contra. Tanta libertad, independencia y toma de decisiones hace
que la relación pueda peligrar o al menos nadar en aguas no tan
cómodas. Así es como una mujer puede terminar resignando buena parte de
sus deseos, con el fin de tener una pareja tipo Adán y Eva, en donde el
hombre provee y la mujer le hace creer que provee…….
La
cosa es que salí de la terapia y volví a hacer un paneo general de mis
decisiones. No lo podía evitar, aunque tampoco podía adivinar que podría
suceder el día de mañana. Lograría llegar alguien antes de que yo abra
mi bocota?
Ya había jurado sobre mi blog que nunca más me encararía a otro hombre.
Vale jurar sobre un blog?
Pongamos algo de romance a este tema………

"A Voyage of Discovery" Jack Vettriano
De la mujer al hombre
"Dios te hizo hombre para mí.
Te admiro desde lo más profundo
de mi subconsciente
con una admiración extraña y desbordada
que tiene un dobladillo de ternura.
Tus problemas, tus cosas
me intrigan, me interesan
y te observo
mientras discurres y discutes
hablando del mundo
y dándole una nueva geografía de palabras
Mi mente esta covada para recibirte,
para pensar tus ideas
y darte a pensar las mías;
te siento, mi compañero, hermoso
juntos somos completos
y nos miramos con orgullo
conociendo nuestras diferencias
sabiéndonos mujer y hombre
y apreciando la disimilitud
de nuestros cuerpos".
Gioconda Belli
perro1970, hombr4e, mujer, relaciones, divan, roles, femenino, masculino, relatos
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