Dijo el Nano: "Yo quiero la niñez como el tiempo de la felicidad, dela luz, del descubrimiento. Luego, en la vida, la felicidad me ha idosalpicando, soltando las migajas que suele soltar. Las he ido a pillaral aire y aprovecharlas. Estoy muy agradecido a la vida. Pero el tiempode la luz, del verano, de la fruta, ése es el tiempo de la niñez."
Hay tantas felicidades como personas, momentos, vivencias yemociones. Aunque la felicidad sigue sobrevaluada, tal vez por suescasez, por su imperceptibilidad, por ser tan veloz que a veces no nosdamos cuenta de que pasó:
Leí la nota un poco por arriba, luego traté de focalizar un poco másen lo que estaba leyendo. Últimamente el diario me estaba matando,Killing me softly, podría decir para emular tan hermoso tema.

Por eso estaba haciendo hincapié en la revista...
Nota de tapa: por millonésima vez la felicidad. Como leí en algúnlado, si fuera tan sencilla de conseguir no estaríamos todos tanpendientes de ella.
El resultado de la nota, creo, perdón por mi confusión mental, talvez se tratase de los cinco momentos gloriosos que nos acercan a lafelicidad, los que nos hicieran sentir más felices o sobre laidealización sobre los momentos que una vez alcanzados nos arrimaran aese sentimiento tan efímero, sublime y codiciado.
En líneas generales y muy por arriba, casi hay una uniformidad decriterios: tener un hijo, saborear una buena comida, enamorarse,viajar, la amistad.
Salvo algunas personas más exquisitas, que por su profesión (porejemplo artistas) desearan alguna cuestión que para un simple mortal nosignifican absolutamente otra cosa que pérdida de tiempo, el resto delas respuestas fue bastante uniforme y previsible.
Por un minuto me pareció que lo de tener un hijo estásobredimensionado también, -démosle un respiro a quienes por otrascuestiones no han podido o no se les ha dado tener hijos e igualmentehan podido tener momentos felices- debe ser que me parece que lasexpectativas de los padres o futuros padres trasciende el simple hechode engendrar, y es ahí en donde parece que tener un hijo se entiendecomo trascender, dejar un legado, seguir viviendo por medio de ellos...No es que no tenga hijos y no haya deseado tenerlos con toda mi alma,pero de estos hechos a trascender a través de ellos hay miles de millasde por medio.
Siempre entendí mi tarea de madre como un acompañamiento,apuntalamiento, como esas maderas que se les pone a los árbolespequeños para que no se quiebren o salgan torcidos, esperando quedesplieguen sus alas, se descubran a sí mismos y tengan su propio sello.
Si tener un hijo hace más feliz?
Seguramente, que sí, pero no para todas las personas. Para dar unsolo ejemplo hay padres que más que disfrutar a sus hijos los padecen,sufren tanto por sus necesidades, por sus riesgos, por lo que les puedallegar a pasar, que cuando se quisieron dar cuenta de que alguna vezfueron padres, se les pasó el momento de saborearlos en precauciones.
Sin menospreciar a algunas personalidades famosas y destacadas, medetuve especialmente en aquellas personas que hacen algo por elprójimo, representantes de asociaciones sin fines de lucro, decomedores, personas que tienen un activismo social importante. Depronto me pareció que la felicidad individual puede llegar a serdemasiado efímera si no nos detenemos dos segundos a pensar si podemoscolaborar con el que está al lado.
Es por esto que vi en algunos puntos, un conjunto de actosindividuales, egoístas y personales, que pueden dar felicidad, sí, enun terreno de uno por uno, espacio habitado por una sola persona o endefinitiva por sus hijos, enamorados y amigos. Y el resto?
La felicidad se expande como la guerra, la violencia y la mentira?Podemos esperar un contagio de felicidad si los que la alcanzan, en eseminuto glorioso, hacen algo por el prójimo? La felicidad no es lo únicoque no está bien repartido...
También me asombró que se nombrara constantemente el hecho de comery no de tener sexo, aunque se puede entender este hecho como que yaestá implícito en la cuestión del amor o de enamorarse ("de alguien que esté a la altura", dijo una señorita)
Para otros un momento de felicidad puede estar dado por la lecturade un buen libro, o viajar. En este otro punto me sentí sumamenteidentificada. Es notable cómo la gran mayoría vemos en otros lugares,en viajes y en el alejamiento de la ciudad en donde vivimos, como unacontecimiento feliz. Es sólo que nos alejamos y que conocemos otrasciudades? O huimos por unos minutos de algo?
Obviamente no faltó el deseo de tener muchos euros en un banco deSuiza. Es más que obvio que tener dinero depositado en nuestro país másque felicidad causa angustia e incertidumbre, pero traerá tantafelicidad el acopio metálico?
Ya sobre este punto, me pareció que la revista nos debe otra nota.La nota en donde los momentos de felicidad es definida por gente comúny silvestre, anónima, y por qué no con menos mundo y menos recursos.Tal vez nos asombre la sencillez de sus respuestas, o tal vez separezcan demasiado a las actuales, porque en definitiva con más o menosviajes, dinero, conocimiento, hijos, plantas y libros, todos estamos enla misma prueba y error.
Nota: Revista Viva
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