Parece que las señoras de la limpieza de un hostal, llamaron a lapuerta para hacer lo suyo (la limpieza obvio), y ante el silenciodecidieron entrar, encontrándose con una escena digna de cualquierpelícula tipo American Pie: el hombre estaba teniendo sexo con subicicleta.
Lo que no entiendo es cómo un hecho que podría hasta ser privado yen donde no están en juego los derechos de nadie (no creo que labicicleta hiciera la denuncia) se llegó a un juicio. Seguramente lasempleadas deben haber visto socavada su integridad moral y psicológica,sino no se explica cómo la justicia se toma el tiempo para semejantehecho.
Con textuales palabras dicen que "quedaron impresionadas". Bueh...
Según narra la nota de 20 Minutos:
Durante el juicio se afirmo que las empleadas "llamaron a la puertavarias veces sin obtener respuesta y decidieron usar su llave maestrapara entrar".
Cuando entraron, "vieron al acusado en camiseta, desnudo de lacintura para abajo, sosteniendo su bicicleta y moviendo sus caderashacia atrás y hacia delante, como simulando el acto sexual".
Las afanadoras, que estaban "muy impresionadas" con lo que vieron,le contaron al gerente del hostal, quien a su vez llamó a la policía.
El sheriff Miller le dijo a Stewart que "en casi cuatro décadas alservicio de la ley, pensé que había visto todas las perversionesconocidas, pero ésta es nueva. Nunca había oído hablar de unbicisexual".
Stewart -un solterón que vivía en el hostal desde 2006- negó enprincipio haber cometido la ofensa, y sostuvo que fue un malentendidoque se debió a que había bebido en exceso. Pero poco tiempo despuésadmitió haber alterado el orden público con agravantes sexuales.
El delincuente sexual vive ahora en Ayr. No se sabe qué pasó con su bicicleta.
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