
Paisaje Mediterráneo - Pablo Picasso
Mi madre nació en el seno de unafamilia italiana, muy cerca de los acantilados, muy cerca delMediterráneo, al igual que su madre y que la madre de su madre. Deboser la primera mujer en romper la tradición, en romper el almafamiliar, en nacer en otro continente y no recordarlo.
Aún así, resulta risueño querer que miscenizas terminen navegando en ese mar cuando llegue el momento. Hepensado incluso, que si no tengo oportunidad de cruzar el charco, esasería un momento óptimo: nacer y morir en el mar de mis sueños.
No tener lugar claro de nacimiento escomo nacer ciego -de hecho creo que los bebés no ven los primeros días-Pero hablo de ceguera de ubicación, de no ver la brújula que marcanuestro punto de partida.
Hasta hace algunos años, pensaba que milugar de nacimiento era aquel en donde había vivido más años. Claro,esta afirmación era por conveniencia propia, para mantener esa verdaddisfrazada de que en realidad no soy de aquí, que soy ajena, extranjeray que estoy de paso. Ahora, que hace más años que vivo aquí que allí,esa afirmación quedó obsoleta, aunque siga sin tener ese sentido depertenencia.
Volviendo al Mediterráneo, esahistoria, la de mi madre, su madre y la madre de ésta, parece mássencilla de contar. El lugar de nacimiento fue el mismo de muerte,hasta que llegó la guerra, la hambruna y algunos ciudadanos seconvirtieron en inmigrantes en otros pueblos. Los amores que noscuentan -convertidos en leyendas- son tan sublimes, tan plagados desacrificios, que nuestra existencia parece una minucia. Matrimoniossuperando kilómetros y años de distancia, sobreviviendo a largos viajesen barco, sin llegar a fin de mes, sin mayor alegría que las cosassencillas y pequeñas de lo cotidiano. Planificando con anticipaciónaltares, ceremonias y lágrimas. Esperando el domingo para llenar lamesa con palabras a medio decir, secretos compartidos, miradascómplices, indiferencia.
Hoy si pudiera volver a hablar con lamadre de mi madre le preguntaría, sin lugar a dudas, si fue feliz,aunque sea de a ratos. Qué sueños se le cayeron en esa casa tipochorizo que empezó a construirse desde la cocina, cuántas noches estuvosin dormir por no poder decidir sobre sus propios hijos, si amó aescondidas o si se resignó a hacerlo cuando era muy jóven para casarse,si se acuerda de mí, si está orgullosa, si aún existe un pequeño hiloque nos conecta.

Árbol de la vida - Gustav Klimt

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