Me causó un algo esta nota. Debe ser por esaidea loca que tengo de querer escribir algo así como mi autobiografía,para lo cual estoy esperando dos cosas: primero asimilar el pasado yluego construir el futuro.
Nunca se me ocurrió tratar de resumirme en seispalabras. Serán pocas o muchas? Haciendo un paneo por las mil vueltasque doy cuando escribo, creo que es escaso.
Aunque debo decirles que cuando leí algunas frases-dentro de las cuales se encuentran también las que fueron dejando enlos comentarios de la nota- me parecieron muy certeras, como quien daen el punto justo, como dardos bien dirigidos, como una bala que teatraviesa (en realidad seis), y hacen su cometido.
Ven? No puedo ser resumida.
Una idea... podría utilizarlo para atención alcliente: "Por favor, sea resumido, cuénteme su vida, sus problemas, sushisterias y sus dolores, pero sólo con seis palabras".
Quien desee puede dejar colgadas por aquí sus seis palabras, yo necesitaré algún tiempito más.
"Estaría bien empezar con seis palabras. Es uninicio consecuente con la propuesta que anima a la revista electrónicaSmith (www.smithmag.net), cuyo eslogan es Todos tienen una historia.Sin moverse un ápice de esta idea central, Smith promueve una bateríade opciones para que sus lectores cuenten historias, y el resultado deesta propuesta es una turbamulta narrativa, profusa y confusa, queconstituye el corpus de la revista.
De esta forma, los miles de lectores que tieneSmith son los mismos que los miles de individuos que la escriben, opublican en ella sus dibujos y sus fotografías; una mecánica parecida ala que opera en proyectos en continua evolución, como la Wikipedia.
La revista tiene también una sección de cómics yde fotografías, pero la más interesante, sin duda, es una que se llamaMemorias en seis palabras, donde quien quiera y se anime puedeescribir, en riguroso inglés, la parte sustancial de sus memorias, otodas ellas si es que son muy breves.
El proyecto parte de una historia mínima que,según Larry Smith, el editor de la revista, escribió en seis palabrasErnest Hemingway:
"Rebaja: zapatos de bebé, sin estrenar".
La vocación de mémoire que pueda tener estalínea, verdadera o espuria, es discutible, pero lo cierto es que hadado pie a este divertido experimento que, entre otras cosas, se haconvertido en un libro, no electrónico, sino con lomo y hojas, que haalcanzado la lista de los más vendidos en The New York Times.
El título, también en seis palabras, es unadelanto de lo que va a leerse: No es como lo había planeado (memoriasen seis palabras por escritores famosos y oscuros). Lo de famosos quepone el subtítulo es un decir, porque la inmensa mayoría, con pocasexcepciones como David Eggers, Stephen Colbert y Jane Goodall, sonescritores herméticamente oscuros.
He aquí una muestra de estas célebres mémoiresmínimas; empecemos por ésta, que debe haber escrito un hombre pacientey desmesurado:
"Esperando que las drogas me pongan".
O ésta, escrita por alguien que debe salir muy poco de su habitación:
"Asustado de morir, aterrorizado de vivir".
Ésta es sumamente autocrítica y tiene aires de epitafio:
"Mi vida, un capítulo de Seinfeld";
y esta otra va firmada por Jimmy Wales, el artífice de Wikipedia:
"Sí, tú puedes editar esta biografía".
Larry Smith, el mismísimo editor de la revista, propone ésta:
"Intenten no pensar con demasiada intensidad".
La que sigue es de un conmovedor romanticismo:
"Yo sigo haciendo café para dos". Tampoco falta el simplón: