La culpa la tiene Chayanne. Bueno, y todos los otros que cantan baladas melosas de ese estilo.
Esas
melodías se están tornando un peligro para la población – quiero acotar
que el peligro es proporcional al de la sonrisa blanca y simpática del
cantante, o a los insinuantes movimientos de caderas y otros atributos
que no hacen más que sembrar confusión en las neuronas femeninas- y lo
peor de todo es que nadie se da cuenta. Se cuelan por la estación radial
a cada momento, y hace que terminemos volando atados de uno de esos
pompones de azúcar, que nos llevan a un mundo más rosa y empalagoso aún.
Entonces,
luego de haber estado atascados en el tránsito de la ciudad, o haciendo
la cola en alguno de esos lugares contaminados por esta música,
llegamos a casa; vemos a nuestra supuesta media naranja, alma gemela, o
no, al simple tipo que encalló fortuitamente al lado nuestro para
compartir los días. Intentamos hacer nuestras tareas y ponerle onda
–como si pudiera arrasar con esta cosa societaria que tiene la pareja y
volver a los primeros días o meses, en donde luna y miel es poco para
describir tanta panacea-.
Pero
también puede ser que luego del lavado de cerebro de tanto amor
melodioso, volvamos a casa en donde no hay nadie. Precisamente por eso,
porque nuestras expectativas están tan altas, que esperamos que se
caigan todas las estrellas con el primer beso, o que eso de la alquimia
sea cierto y que una sola mirada baste para saber que somos el uno para
el otro.
Increasing Love - Goug Hyde
Y tengo un recuento de algunas frases matadoras:
Tengo todo excepto a ti…..y el sabor de tu piel bella como el mes de abril.
Hasta que me olvides… voy a intentarlo no habrá quien desnude tu boca como mi sonrisa.
Lo dejaría todo para que te quedaras, mi credo mi pasado, mi religión….
No hace falta decir que me quiero morir a tu lado……
Aférrate a mi pecho, abrázame con fuerza, siénteme despacio y ábreme las puertas, que una vez cerró tu corazón herido.
Estoy muriendo muriendo por verte, agonizando muy lento…..y muy fuerte.
Y a puro dolor debo decir que si recorre este blog verá que he estado obnubilada bajo los mismos efectos devastadores del azuquita.
No
quiero ser amarga señora, pero no encontrará ninguna de estas cosas en
ninguno de los habitáculos de su casa por más hombre que hubiera, salvo
que tenga la colección entera de Poldy Bird en su biblioteca o los cds de Cristian Castro arriba del mini componente.
Pero
hay varias buenas noticias: mucha gente vive feliz montada en esa nube
de azúcar. Las mieles le ayudan a poner condimentos al alma día a día, y
tal vez de diez invitaciones, una sea aceptada para bailar alguna de
estas melodías en el living de su casa, y tal vez encienda velas, y las
estrellas se caigan, y la ilusión siembre un poco de alegría.
Como no podía ser de otra manera me despido con un tema anti Love Story pero no menos encantador.