Abstraerse de las noticias no essaludable, ni viviendo en Argentina, ni viviendo en algún país comoHungría o Suiza, por menos problemas que desde aquí pareciera quetienen.
Ya estamos acostumbrados a losaltibajos. Este hermoso país pareciera ser como un mal que hay quesoportar estoicamente: dos o tres años de tranquilidad -como muchocinco- y luego la rueda empieza a circular nuevamente. Sí, estamossubidos en la vuelta al mundo, y en este momento estamos exactamentearriba, expuestos al viento, la intemperie, asombrosamente cerca delcielo y muy lejos del suelo.
Ya hemos asumido que los índices deprecios son un fraude desde hace mucho tiempo, ahora asumimos que elinterior -lugar en donde viví toda la vida- va a desaparecerdefinitivamente del Indec. No es tan importante, el interior enrealidad sirve en estos momentos como fines recaudatorios y para darledolor de cabeza al Estado Nacional (sic).
Hemos sufrido la desinformaciónsistemática durante un tiempo demasiado largo, hasta que los intereseseconómicos dejaron de tener sintonía y ahora no solo estamos informadossino que estamos siendo testigos de la guerra entre una parte delperiodismo -independiente?- y el gobierno nacional.
En el interior, en donde para vercampos sembrados sólo necesitamos cinco minutos de viaje, buena partede la población está con el campo. No vivimos directamente del campo,pero nos hemos acostumbrado a implorar por lluvia en épocas de sequía,a rogar que no granice, a desear que la cosecha sea buena; y en esto nopuedo meter en la bolsa a todo el mundo, pero personalmente me encantaque a la gente que trabaja de vaya bien en la vida. Y tal vez estoúltimo sea uno de los mayores problemas que tenemos. Sólo queremos quenos vaya bien a nosotros, sea cual sea al grupo al que pertenezcamos;pero acaso no pertenecemos todos al mismo grupo?
Las mismas personas que hoy hacen susmarchas con tractores, camionetas y otras herramientas de trabajo, sonlas que mueven el circuito económico del lugar en donde vivo. Son misvecinos, mis clientes, los familiares de algún conocido, muchos estáncomprometidos con la sociedad y no andan juntándose en algún galpón porla noche para planificar golpes de estado.
Mi desvelo hoy, es la guerra incivil,es el golpe que se le da al vecino, es esta gente que nos habla deoligarquía como si estuviéramos en los años 50, son los que minimizanlos serios problemas de nuestra nación en una simple guerra de clasessociales.
No soy tan ilusa, siempre lascuestiones económicas y de poder están en el medio. Ni los ruralistasse bañan con agua bendita por la mañana, ni algunos mediosperiodísticos nos quieren hacer el favor de informarnos, ni lapresidencia está siendo víctima de una campaña difamatoria en su contra.
Que estamos aislados? Si, parece quesi. Estar aislado del resto del mundo y encima tener tantas islasdentro del territorio nacional no es nada alentador.
Ya no podemos volver atrás, peropodemos sumar, no subirnos a la psicosis de la guerra social, sumarnosa reclamos pacíficos, soñar con que en algún momento nos bajaremos deesta vuelta al mundo.
Algunos titulares y notas:
Luis D'Elía prepara su Plan de Lucha de Clases (Perfil)
Desactiva el INDEC la polémica inflacionaria con las provincias: difundirá solo el índice del area metropolitana (Perfil)
Argentina, más aislada que nunca (El País)
¦3¦ (Joaquín Morales Solá en La Nación)

Nik en La Nación
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