|.... Para poner a salvo de ellas las cosas
Demasiado obligados en sus pesadas corazas..."
(Tordos y caracoles-Joan Manuel Serrat - Frag)
Que mi silencio como ciudadana se haya extendido hasta hoy, no
quiere decir que haya dejado mi conciencia de argentinidad a un lado,
ni que deje de escuchar las hirientes y prepotentes palabras que vienen
desde el poder. Mi silencio es el mismo de muchas personas, que se
levantan por la mañana, madrugan su día y salen a sacarle jugo a la
jornada.
Es imposible disociarnos: los ciudadanos somos humanos, los mismos
que luego del desayuno salimos en el auto puteando al que pasó por la
izquierda sin mirar, los que estamos apurados para casi todo, los que
llevamos a los chicos al colegio y asistimos a las reuniones sin
escuchar, los que nos vestimos mejor ese día que estamos enamorados,
los mismos que pagamos los impuestos como podemos y soñamos con irnos
dos veces al año de vacaciones. Los que llegamos agotados a la noche y
ya no queremos más reproches, los que parece que muchas veces vivimos
en stand by, o que no nos inmutamos por nada, si total no hay nada que hacerle.
Ayer fue uno de esos días mágicos, en los que se demostró que en el
fondo si pensamos que hay más que hacer, en los que pedimos por favor
que no se nos siga tratando de idiotas, que se nos escuche, que no
estamos de acuerdo con discursos de atril e imágenes de divas
inaccesibles.
Ahora que parece que estamos actuando, no hay de dejar ir este
sentimiento de que podemos cambiar, queremos cambiar y que no
necesitamos que ningún Fernández nos haga buscar la palabra masivo en el diccionario, o nos digan que en realidad estamos redistribuyendo la riqueza cuando hay hospitales que no tienen iodopovidona como desinfectante....
Este ya no es un tema de porcentajes o de retenciones. Para el caso
los trabajadores autónomos que manejan cuentas bancarias aún aportan al
superhabit con el olvidado impuesto al cheque y siguen callados
la boca. Detalles hay un millón, pero tal vez no sea cuestión de
detalles, sino de palabras, de muros, de inaccesibilidad, de falta de
diálogo y sobre todo de dejar que la ciudadanía siga fragmentándose:
pobres, ricos, derecha, izquierda, capitalismo, socialismo, hacendados,
porteños, peones, gobernantes...
Señores: las crisis sirven, son necesarias y de ellas se sale. Sólo
hay que seguir insistiendo, sufriendo, aportando y cambiando, y con una
sola bandera.
Los dejo con la introducción de la columna de Jorge Lanata:
"-Lo que quieren es dejar sin alimento a los argentinos -dijo Alberto F. a la mañana, en una de las radios del Grupo Clarín.
La frase del jefe de Gabinete fue un excelente resumen de la
posición del Gobierno para los próximos días: son "ellos" (el campo,
los que "quieren") los culpables del imparable desabastecimiento contra
"los argentinos". El campo, claro, es extranjero. Y está a dieta o, en
el peor de los casos, podrá morder algunos pastos para alimentarse. Lo
importante -como pudo notarse tantas veces en el discurso de la
Presidenta- no es la realidad sino "el relato", de modo que la manera
de ganar la guerra gaucha será insistir con el relato del grupo de
millonarios pasando por encima al pueblo con sus 4 x 4" La única verdad
no es la realidad -frag- Crítica de la Argentina
perro1970, campo, argentina, cacerolazo, opinion, crisis
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