Señora. En qué momento de su vida una mujer pasa a ser llamada señora?
Para mi personalmente fue hace un millón de años luz, ya que al ser madre joven, ni bien me vieron con la cría señora de adosó muy rápidamente a mi persona. Las primeras veces suena algo feito, luego uno se va acostumbrando.
Hoy, a pesar del descontracté de las palabras y los modismos, señor y señora
son prefijos muy usados en la atención al público, lo cual en realidad
no tiene ningún tipo de connotación personal o de referencia a la edad,
simplemente es la antesala a un contacto con un extraño.
Cuando uno anda por la edad media (qué significa esto realmente: La
mitad de la vida? La mitad de arrugas? La mitad de experiencia?) no es
raro que alguna persona que nos doble en edad se refiera a nosotras
como niñas -y aclaran: cariñosamente-, quedando pendiente de un hilo la resolución de si la cuestión es algo libinidoso o simple cariño de abuelo.
Las mujeres a las que nos llaman señora del otro lado del mostrador
o del escritorio de una oficina pública estamos usualmente en crisis.
Crisis laboral, crisis de pareja, crisis de soledad, crisis porque
parecemos redondas y lo estamos, crisis porque se nos está cayendo la
estantería y por más que pasemos por una obra en construcción nadie nos
silva.
Una de esas crisis puede juntarse con las otras tantas y una de
ellas puede suscitarse -no siempre- cuando nuestra hija mujer tiene su
primera relación sexual.
He aquí que tengo que hacer una salvedad: hay madres que nunca se
enteran o que lo intuyen o que no quieren saberlo. Por suerte hay otras
a las que sus hijas se lo cuentan como lo que es: una de las
experiencias más bellas.
La otra aclaración es que la primera vez -lamentablemente- no
siempre es una experiencia satisfactoria, ya sea porque no hubo
acuerdo, voluntad, cuidados...
Pero focalicemos en la madre de casi cuarenta, que se siente de casi
treinta, con una hija de casi veinte que luego de sus casi anteriores
experiencias, hoy concreta y tiene su primera vez.
El momento es grato, y por varias razones. La hija le ha contado a
su madre, y la madre es feliz porque esa primera experiencia fue como
siempre debería ser: dos chicos enamorados que disfrutan de su primera
vez. Luego de constatar que usaron preservativos, que no lo hicieron en
la vía pública y que no era parte de una orgía, todo se relaja.
La crisis en realidad no surge por el hecho en sí. Puede ser una
cuestión muy personal y surge del lugar en dónde estamos paradas como
mujeres en ese momento. La primera vez de nuestros hijos de alguna
manera implica un viaje al interior de nuestras vivencias: las
expectativas que tuvimos en nuestras primeras veces, nuestros amores y
desamores, errores, enmiendas, esperanzas y sueños.
De ninguna manera implica retrotraerse a la adolescencia ni tener
una regresión. El amor tiene diferentes matices según la edad y debemos
respetarlos.
Uno no debe rendirse, y aunque nos corremos a un lado para que
nuestros hijos disfruten de sus vidas a pleno, también hacemos revisión
de la nuestra. Porque con cuarenta, cincuenta o más décadas encima,
traemos siempre a cuestas nuestros anhelos.
¿"cuando se abre una flor al olor de la flor se le olvida la flor"? Joan Manuel Serrat - Señora
elperro1970, señora, primera, vez, amor, padres, opinion
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