Es sabido que gran parte de la población femenina-también hay hombres que lo hacen-, cuando ve a su presa, trata deamoldarse a las condiciones de la misma. Esto en un contexto inicial,como quien desea amalgamarse y conquistar desde las cosas en común. Másallá de bancarse alguna que otra actividad extraña, lo complejo aveces, es la parte en donde la conquista arranca sin que del otro ladose den por aludidos.
Es aquí en donde entran a jugar los oficios de la presa en cuestión.
Por ejemplo una mujer enamorada de un farmacéutico,irá a la farmacia todos los días posibles, retirando la medicación acuenta gotas, pidiendo control de presión, utilizando la balanza yhaciendo un millón de preguntas sobre síntomas inexistentes, mientrasse retuerce del otro lado del mostrador como si fuera Olivia.
Dentro de los miles de oficios tenemos por ejemploal electricista, a quien una femme le hizo ir todas las veces que pudoa su casa. Primero fue para instalar el home theater, luego para ponerluces en lugares tan recónditos como arriba del lavarropas, y ya queestamos con el ahorro de energía eléctrica, se encargó de cambiar todaslas bombitas incandescentes por lámparas de bajo consumo.

Un accionar bastante usual es la típica del verano:nos quedamos justo sin aire en medio del mar para que venga arescatarnos algún guardavidas musculoso.
Otra experiencia que me llegó fue la de una mujerenamorada de un empleado de una casa de electrodomésticos. Viviendosólo a media cuadra del local en cuestión, hizo las compras no sinpedirle antes que le llevara el bulto -un radio grabador que pesaría nomás de 500 grs-.
Otras actividades similares incluyen aprender atocar algún instrumento; convertirse en maratonista para seguir a lazanahoria en cuestión, aprender pesca con mosca; escuchar jazz, tango ofolclore cuando en realidad nos gusta Metálica, unirse a un partidopolítico...
Indudablemente y apuntando a concretar una posiblerelación que cruce alguna línea en el tiempo, es recomendable no acatardemasiado estas medidas, que luego cuestan mantener, al menos con laprimera presa.
Ya sé, ya sé que el amor que vendrá
será para mí la próxima tempestad,
ya sé desde antes que el bullicio de la fiesta
es hoja muerta que el viento se llevará.
Ya sé, ya sé y no sé cómo te llamas
que seré yo quien caerá en tus ataduras,
ya sé desde antes que es cerrando los pasos
como los viejos lagos aprisionan los ríos".
El Amor que vendrá - Jacques Brel - Fragmento
perro1970, oficios, conquista, amor, relatos
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