“Camilamía: acabo de saber que morirás conmigo. Ya que no hemos podido viviren la Tierra unidos, nos uniremos en el cielo ante Dios. Te abraza, tuGutiérrez”
Noche dramática la de ayer. Empezó a la tarde. Tarde de cine. Dramón. The Reader.Mientras me preguntaba quién había escrito semejante argumento tanrebuscado –dicen que el libro está mejor que la película, seguro queesa persona leyó el libro y después fue al cine- me dispuse a terminarmi domingo con algo un poco más liviano. Llegué a casa, por inerciaprendí compu, cocina, televisor. La principal coincidencia se dio entrela computadora y el televisor. Lo otro no eran más que fideos moñitosen una cacerola. Camila me llamaba desde ambos lados, me rodeó yterminé rendida ante su recuerdo y su historia. No pude evitardeleitarme con la película, orgullo del cine nacional. Ni tampoco conla nota de La Nación escrita por Lucía Gálvez, Escritora, licenciada en historia.
Catorceaños arañaba yo cuando se estrenó la película argentina Camila. Quedéimpactada, porque el amor prohibido siempre impacta. El argumento, quese basa en una historia verídica, es lo que nos termina de desgarrar.El desenlace de la historia, una especie control y escarmiento sobrelos futuros manejos morales de la sociedad de ese momento, son los queinmortalizan ese amor. Prohibido o no, moral o no, para esa o estaépoca, ya es tarde para subsanar los errores del pasado. Como encualquier historia podemos preguntarnos que hubiese ocurrido de obtenerun perdón o un renunciamiento y poder seguir una vida normal de parejaentre una casi mujer de alta sociedad y un ex sacerdote. No quieropecar de ingenua. Quedémonos con la idea de ese amor eterno ysacrificado. Al final de cuentas lo fácil muchas veces resultaprescindible…
"Por fin estamos a salvo
--Uladislao y Camila—
Ya nada pueden hacernos:
tú dormido, y yo dormida.
Me perdí entre madreselvas
y me hallé entre margaritas,
y aquí me tiendo de nuevo,
mi muerte junto a tu vida"
Miguel Alfredo Olivera. Camila O’Gorman: Una tragedia argentina
"Ningunapersona me aconsejó la ejecución del cura Gutiérrez y de Camila0'Gorman; ni persona alguna me habló ni escribió en su favor. Por elcontrario, todas las primeras personas del clero me hablaron oescribieron sobre ese atrevido crimen y la urgente necesidad de unejemplar castigo para prevenir otros escándalos semejantes o parecidos.
"Yocreía lo mismo. Y siendo mía la responsabilidad ordené la ejecución.Durante presidí el Gobierno de Buenos Aires, encargado de lasRelaciones Exteriores de la Confederación Argentina, con la suma delpoder por la ley, goberné según mi conciencia. Soy, pues, el únicoresponsable de todos mis actos, de mis hechos buenos como de los malos,de mis errores y de mis aciertos.
"Lascircunstancias durante los años de mi administración fueron siempreextraordinarias, y no es justo que durante ellas se me juzgue como entiempos tranquilos y serenos."
“Camilacomenzó a sentir algo nuevo, completamente nuevo y desconocido. Cuandoescuchaba sus sermones en la iglesia, su voz decía más que las palabrasque pronunciaba, y mientras se dirigía a toda la concurrencia era ellala que recibía la mirada de sus pupilas ardientes y sentía que un licorla incendiaba por dentro.
Unavez más se imponía el misterio del amor entre dos seres. Tampoco élpodía acallarlo. ¡Camila! Su presencia transformaba el oscuro recintodel templo en un lugar paradisíaco. Desde que hacía su aparición,sentándose con gracia en la alfombra extendida por su sirviente, sólopodía dirigirse a ella. Nunca había sentido algo así por nadie.
Aumentaronsus conversaciones y paseos. Ella tenía muchas dudas respecto de lareligión y él trataba de aclarárselas, aunque las suyas iban creciendoa medida que pasaban los días.
¿Enqué se basaba su vocación? ¿A quién debía fidelidad? ¿Era Dios como selo habían enseñado? ¿Quién podía arrogarse el derecho de conocer susdeseos? ¿No era El responsable de esa atracción irresistible entreellos? Cuando les resultó imposible ignorar ante sí mismos que sequerían, él la tranquilizó convenciéndola de que aquello no era uncrimen. Reconocía haberse equivocado al seguir la carrera sacerdotal,pero consideraba que, por las circunstancias, sus votos eran nulos. Ysi la sociedad no permitía que la hiciera su esposa ante el mundo, ella haría suya ante Dios. Querían cumplir su voluntad, vivir juntos ymultiplicarse como la pareja primigenia. El había cometido un error,pero ante todo era un hombre creado a imagen y semejanza de Dios, coninteligencia y libertad para arrepentirse de su decisión equivocada yempezar una nueva vida junto al ser querido que Dios había puesto en sucamino. Todo desaparecía ante la imperiosa necesidad de vivir juntos.Dejarlo todo para tenerlo todo. Nada podía existir superior a esto.”
Extracto nota Lucía Gálvez en La Nación. Les recomiendo accedan al sitio para leerla completa.
Este espacio nació en marzo del 2007, y se ha ido transformando bastante, imposible decirles hacia dónde me dirijo! Soy mujer. Nunca estaré segura de si nací perro o me convertí en él, pero todo se transforma. Espero dejen huellas en mi blog