Alfred Eisenstaedt - Beso en el día de San Valentín - 1945
"Amor no es literatura sino se puede escribir en la piel". JMS
Roberto vino en estado casi catatónico. Me confesó que una mujer quería sólo algo de él: besarlo antes de morirse.
No es que se fuera a morir ni nada. Son esas cosas que uno piensa que quiere hacer si se fuera a morir dentro de un rato.
No había una relación carnal, no se habían tocado, Roberto y ellamantenían una amistad sin goce de roce. Pero las histeriqueadas iban yvenían al compás de las llamadas telefónicas.
El tono de las llamadas telefónicas y de los mensajes de celularhabía superado por mucho un beso, de allí el asombro de Roberto, quecomo mucho pretendía de último deseo una noche de pasión carnalrevolcados entre las sábanas... pero un simple beso...
En el complejo mundo de mujeres y hombres de casi mediana edad,viviendo en el siglo XXI y casi al tope de la liberación sexual, estasituación puede resultar extraña.
Estamos acostumbrados a que vamos al frente y al fondo por todo-bueno lo de todos es casi una exageración - : eso veo eso quiero, y loquiero en su totalidad, es decir beso, sexo y halagos post sexo. Mañanaserá otro día, mañana me acordaré de ti o no, según si mi apetito estésatisfecho, según lo que dicte mi fantasía, según hasta dónde se asomómi alma.
De modo que cuando escuché el tema este de su última voluntad -enrealidad la última voluntad de turno por estos días, la semana queviene puede ser otro deseo, otro beso u otro destinatario -, tambiénentré en un estado de trance y breve confusión.
Y sí, uno también anda por la vida deseando al prójimo, para qué negarlo.
Somos de carne, carne miramos, carne deseamos.
El Beso - René Magritte
Aunque sigo dudando si un beso entra en la categoría de cosas para hacer antes de morir.
Esta situación me trae recuerdos en realidad de la literatura que yoleía cuando chica, en las que las relaciones duraban una eternidad ylos kilómetros de distancia entre un hombre y una mujer se ibanacortando muy de a poco. De modo que el beso constituía en realidad elfinal del relato. Se besaban de una manera bastante aséptica y esa erala cumbre del amor.
También me recuerda a las mejores novelas de las tres de la tarde:esas en donde en los primeros cincuenta capítulos -la novela durabaunos sesenta- no pasaba nada más que algunas miradas, tensión sexual,roces y palabras cómplices: para cuando el beso llegaba ya estábamostodos con apósitos de incontinencia urinaria.
O puedo volver a quinto grado, cuando habiendo registrado al primeramor de mi vida no concretado, no se me hubiese ocurrido desear otracosa más que un beso -había algo más que consumara el amor?-.
Varios renglones escritos y ya no me parece tan disparatada la ideadel beso como último deseo: pero no el beso literal con intercambio desaliva. Sino el beso como sinónimo de final y de comienzo, de comunión,de hasta aquí llegamos, de cierre y broche a tantas noches de fantasía,de cerrar los ojos y que no se rompa el hechizo.
Robert DoisneauKiss by the Hotel de Ville 1950
Besar en realidad al hombre de nuestros sueños, el que nos ayuda adormir a la noche, ése al que le miramos los bíceps y alguna que otracosa pero que no conocemos en realidad, no tiene defectos, siempre lebrillan los ojos al mirarnos y está de buen humor. El que colabora connuestro matrimonio -ya está comprobado que las fantasías alimentan elalma y la pasión- y con la sonrisa que tenemos a veces en el rostro.
Y bueno, como mujer no puedo huir de mis fantasías románticas devarios siglos atrás. Horas leyendo a Jane Austin y toda la saga deMujercitas han hecho su trabajo, aunque en la práctica el beso y demásanexos estén en el preámbulo de la historia y no al final.
Este espacio nació en marzo del 2007, y se ha ido transformando bastante, imposible decirles hacia dónde me dirijo! Soy mujer. Nunca estaré segura de si nací perro o me convertí en él, pero todo se transforma. Espero dejen huellas en mi blog