Bueno... esta semana me la tomé como si fuera la última de miexistencia, no por hacer todo lo que más me gusta, sino por tratar dehacer todo lo que pudiese en menor tiempo.
Trabajo más trabajo igual mucho trabajo. Luego de eso, como un buenperro hembra, el trabajo continúa en casa. Para variar, si no tengoactividades (eso creo que no existe) me las invento, es así que tengotres libros empezados sin terminar de leer, dos películas sin ver,varios post sin escribir, música sin escuchar. Dicen los que entiendenque los hiperactivos se inventan múltiples actividades para no hacer loque tienen que hacer.....

En fin, sin haber corrido nunca, me esforcé más que nunca estasemana, no estoy cerca de ser maratonista pero ya corro bastantescuadras con oxígeno en mi cerebro.
Evidentemente que no se puede obviar la actividad social, paradescansar la cabeza dicen. En ese trámite es que me encontré a mitad desemana en un auto junto a otras cuatro locas tan alteradas como yo yparloteando todas al mismo tiempo. Pero con un poco de alcohol y mucharisa todo se aplaca... -la pasamos genial debo decir- salvo al díasiguiente, cuando sufriendo las consecuencias de la trasnochada el díase presenta igual que los anteriores: más trabajo.
Hoy viernes, un muro se encuentra delante de mí, y yo me estrello.Es el muro que todos los que hacemos un millón de cosas durante lasemana nos encontramos: el muro que dice "alto". Debo decirles que elgolpe es fuerte. Y somos varios los que nos encontramos deambulando elfin de semana, perdidos, extraviados en el mar de la inacción, deltiempo libre y en la búsqueda del deseo. Claro, cuando llega laimprovisación y se cayeron los relojes nadie sabe bien qué hacer.
PD: lo bueno es que a mis clientes siempre los aconsejo sobre cómovivir más despacio, cómo disfrutar de la vida y darse un gusto. (¿?)
perro1970, tiempo, parar, personal, locura
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