Hace unos días hacía referencia a la mirada, por medio de un tema de Aute -Acaso-.
He llegado a la conclusión de que tanto la mirada como el acaso son fundamentales para sostener la utopía de la comunicación sin palabras.
Por qué digo esto? Pues, porque como buen perro quesoy, mi expresión es totalmente corporal, y las palabras no salen deninguna manera en el momento indicados ni en el tono adecuados.
Esta complicación en la comunicación, es todo un tema. Sobre todo cuando se conoce a una persona nueva. Cómo demostrar agrado?
Las personas hemos pasado por alto miles de signosvitales que marcan nuestras vidas, uno de ellos y primordial es ellenguaje de los ojos, otro es la intuición.
Hemos apartado tanto a la intuición, que cuando creemos que nos tocan timbre no estamos seguros de si sonó o no.
Esa energía magnética que puede haber entre dospersonas que recién se conocen, apenas si es percibida por unos pocosafortunados que a veces se tiran a la pileta.
Los que no se tiraron son los que se preguntan si eso en realidad no era una corriente de aire porque estaba la ventana abierta.
El caso, es que, ignorar estos síntomas, desoírlos yencima no tener claro de si son certeros o no, naufragan en el mismoocéano de la incomunicación verbal. Como buena oyente, amiga yconfidente, siempre recomiendo que se preste atención a estos síntomas,aún cuando lejos de ser de amor o empatía sean de desagrado.
Como buena consejera, obviamente que no hago caso amis palabras, es por eso que aún permanezco apoyada sobre una pared,mirando inmóvil, pensando en mis inseguridades, en lo que podría deciry no digo, en las palabras que no salen.
En fin...
...acaso una mirada me bastara
perro, mirada, personal, intuicion, opinion, lenguaje
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