Además de estar eligiendo pisos para una casa que noserá del todo mía -esto queda para otro blog en otra vida-, me heestado dedicando a la lectura y por qué no a la reflexión, si es queasí se le llama a un montón de voces alocadas corriendo por lospasillos de la mente.
Luego de leer la última novela autobiográfica deMillás "El Mundo", he decidido que no estaría mal alguna cuestiónretórica, y empezar a bucear en su pasado.
Para este acto elegí -no al azar debo admitirlo,sino entrando en la sección "libros más vendidos del autor", quedesfachatez justo yo que despotrico contra las masas y me ufano de lono convencional!- Dos mujeres en Praga., novela ganadora del PremioPrimavera de novela 2002.
De paso no está mal constatar qué eligen los jurados cuando dicen unánimemente "esta novela es the best".
Debo decir que esperaba otra cosa, en midesconocimiento del autor, o en realidad en mi visión parcial deMillás, a quien venía viendo sólo a través de El Mundo.
Cuando abrí Dos mujeres en Praga, esperaba una novela de verdad.Una novela en donde los personajes bailan su propia historia y no semete nadie en el medio. Pero esto es imposible con el autor, quientiene la maña o la manía de meterse en absolutamente todo -si lo dejasse mete en tu vida como lo ha hecho con la mía-.
Tal es así que a poco de pasar las hojas descubrimosa Millás dentro de la novela y narrando en primera persona. Situaciónque en realidad estuvo lejos de desagradarme.
La magia del escritor reside tal vez en esacuestión: ser parte, ser medio, transmisor, narrador, protagonista,personal. Su novela es un todo: ficción y verdad. Seguramente ni élmismo en una tarde podría llegar a delimitar entre una y otra, porquecomo siempre, la ficción repetida termina siendo la realidad que noscreemos.
Este juego entre lo real y lo irreal, hace que surjaesta cuestión de desatender la realidad por estar viviendo en laestratosfera, para no nombrar otra vez al paraíso de lo inexistente.
El hilo conductor de la novela es la adopción. Lospersonajes principales (que al principio son Luz y Álvaro y luegotermina siendo Juan José) oscilan entre la sospecha de ser uno adoptadoy de haber sido la mujer que lo dio en adopción, cuestiones que quedana decisión del lector determinar si son ciertas o no, aunque la verdadpoco importa en esta narración.
Varios fueron para mí las consignas que me atraparonde la novela: los hijos deseados, los no tenidos, los tenidos yabandonados (ya sea que sigamos actuando como padres), el deseo de seradoptado soñando con que en realidad la vida tenía reservada otrospadres para nosotros, y la posibilidad de elegir ver la vida desde otroángulo, éste último ejemplo relatado maravillosamente mediante unpersonaje que utiliza un parche en su ojo derecho para ver la vida consu ojo zurdo, entre otros detalles como sólo utilizar la parteizquierda del cuerpo para desenvolverse.
En fin, en este juego de realidades y ficciones,derechas e izquierdas, adopciones, padres ausentes, tenemos una novelaque lejos de situarse en Praga, nos ayuda a repensar algunas cosas.
P.D.: Les he dicho que me encantan las postdatas?Pues bien, esta es para aclarar que no soy crítica. Es más, hasta creoque los críticos no deberían de existir. Este relato es mi percepciónmuy particular sobre una lectura que de seguro no le gusta a todo elmundo. Para gustos los colores.
Este espacio nació en marzo del 2007, y se ha ido transformando bastante, imposible decirles hacia dónde me dirijo! Soy mujer. Nunca estaré segura de si nací perro o me convertí en él, pero todo se transforma. Espero dejen huellas en mi blog