Definitivamente muchas veces sobredimensionamos algunos episodios denuestra vida cotidiana. Y lo notamos como en este caso cuando condiferencia de dos minutos tenemos dos situaciones totalmenteantagónicas:
Atención telefónica en una farmacia
Llamada 1:
- (...) Cómo le va?
- - Y mal, el viernes me mandaste mal la crema (entiéndase cremanutritiva para la cara), yo quería emulsión y me mandaste crema. Estuvetodo el fin de semana sin crema.
- (...)
Llamada 2:
- Hola Farmacia
- Hola, habla la Sra. X, te voy a mandar a buscar unos medicamentoscon una chica, pero ahora no puedo pagarte, porque ... no sé si sabéslo que me pasó...
- No Señora, la verdad es que vivo adentro de un tubo, no me entero de las noticias locales.
- Falleció mi hija de cáncer fulminante (...)
Se pueden imaginar cómo siguió la conversación en cualquiera de las dos llamadas.
Seguramente la señora de la llamada 2 también en algún momento tuvoalgún momento trágico cuando se le cortó la crema, se le quemó lacomida o se quedó sin crema nutritiva. Esos son los momentos en quetodo marcha sobre rieles y realmente las preocupaciones importantes sonesas pequeñeces de todos los días.
Todos hemos tenido este tipo de planteos y de quejas, de pensar enque la queja propia es una minucia en comparación a los sufrimientos deotras personas. A veces es inevitable caer en la queja.
Tratemos al menos de reaccionar para no magnificar esas situaciones y guardar cada episodio en el escalafón que corresponde.
"En esta vida lo importante no es lo que te ocurre sino comoenfrentas lo que te ocurre", Joan Manuel Serrat luego de su últimaintervención quirúrgica.
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