Es sabido que el calor espanta a más de uno. Al parecer en veranolos vecinos prefieren sacar sus sillones plásticos -entrada latardecita- a la vereda y tratar de recibir alguna briza del este.
La misma plaza superpoblada hace apenas unas semanas, apenas siacusa la presencia de algunas palomas, una sola pareja de novios quesuperaron la prueba del verdadero amor, y algún caminante ocasional.

La plaza a la una de la tarde puede resultar un lugar bastante inhóspito si no fuese por la magra presencia de estos personajes.
Empecinada en cumplir mis metas cueste lo que cueste, he decididoseguir yendo a correr, ya sin profesor y sin zanahoria, pero con otrainconsciente compañía: femme igual que yo, pocas palabras y mucho trote.
Para "regocijo" nuestro, se nos ha sumado estas últimas tardes, unapequeña platea masculina de tres integrantes, ¿o cuatro? Que conste quela gorra visera no me permite identificar más que algunos bultos.
Tipo una y cuarto un gran camión amarillo de caudales estaciona a lasombra de los árboles. Los señores, ataviados con indumentaria acorde asus trabajos, se disponen en los bancos de la plaza que dan al lateralde la misma. Ya casi como una ceremonia, nos ven pasar mientras saciansu apetito almorzando kilométricos sándwiches.
Una vez que el aparato digestivo empieza a chillar de contento, leponen un toque al aparato respiratorio con algún que otro pucho, ycontaminan el aire con algunas palabras que por suerte no alcanzamos aescuchar.
Mientras, aprovechamos las otras tres cuadras para deliberar sicambiamos de plaza o de horario, premiamos nuestro esfuerzo y sacamosesta conclusión: somos un espectáculo digno de ser visto...
perro1970, comunidad, plaza, correr, espectadores
perro1970, comunidad, plaza, correr, espectadores