Se que colgué en un árbol mecido por el viento
nueve largas noches
herido con una lanza y entregado a Odín,
yo mismo ofrecido a mí mismo,
en aquel árbol del cual nadie conoce el origen de sus raíces.
No me dieron pan ni de beber del cuerno,
miré hacia lo hondo,
Tomé las runas
las tomé entre gritos,
luego me desplomé a la tierra.
Rúnatal - Edda poética

En
estos días estoy devorando La suma de los días, libro de Isabel
Allende. Con este libro y El Mundo de Millás, confirmo que mis gustos
van siempre a la par de lo autobiográfico, la narración en primera
persona y el protagonismo del que escribe.
Ya en
los primeros capítulos me encontré con el círculo de las Hermanas del
Perpetuo Desorden: una suerte de grupo femenino con su propia frase de
cabecera: "No hacer daño jamás y hacer el bien cuando se pueda".
Nunca
se me ocurrió sugerirles al grupo de atorrantas -en total somos cinco-
que bautizáramos nuestro grupo con algún nombre adecuado. Aunque
desorden bien puede estar en el título, atorrantas también.
Nuestro
grupo está muy lejos de tener un nivel espiritual elevado, más que nada
son nuestros pensamientos dichos en voz alta, revueltos muchas veces
por algunas copas de buen vino encima, mucho darle vuelta a las cosas,
mucho razonar, mucho soñar, mucha crisis y catarsis.
Lo
bueno de ser cinco, es que no es un grupo lo demasiado numeroso como
para que alguna quede colgada, tampoco es un grupo tan resumido como
para aburrirse.
No sé por qué, pero en las últimas reuniones, se me ha dado por llevar algunas cositas extra de entretenimiento.
Los
libros relacionados con el sexo de momento han quedado relegados para
otra oportunidad más propicia. Y es aquí cuando podemos decir que al
fin el grupo está intentando -forzosamente claro- algún tipo de
conexión espiritual.
Ouija? Copa? No, aún no intentamos con eso.
Pero en cualquier momento.
Luego
de las tiradas del I Ching de fin de año, y visto y considerado que aún
teníamos menos de la mitad de las respuestas que queríamos, el martes
me encaminé hacia las tres casas de libros que hay en la ciudad. Luego
de desembolsar una suma interesante, me vine con el Libro de las Runas
bajo mi brazo. Una cajita preciosa, con un libro diminuto y una bolsa
con algunas piedras redondeadas.
Como la
cena tenía lugar al día siguiente, me dediqué ese mismo día a hacerme
todo tipo de tiradas. Aprendí que se pueden hacer diversas: una runa,
tres runas (pasado-presente-futuro), cinco y hasta siete runas que
vienen a aclarar el panorama.
Una vez
que nuestros estómagos y nuestras lenguas veloces estuvieron
satisfechos de comida y novedades, nos dispusimos a las tiradas.
Como
buena bruja, no pude menos que encabezar la situación. Ahora que lo
pienso al menos me podría haber puesto algún pañuelo en la cabeza o una
túnica blanca.
Luego
de relajarnos y pensar seriamente en una pregunta puntual, una a una
fuimos tirando nuestras tres runas. A medida que cada una tenía su
veredicto, fuimos tomando conciencia de la gravedad del momento:
habíamos tomado mucho y cualquier respuesta que nos daba nos calzaba, o
realmente esas piedritas con símbolos extraños nos estaban diciendo
cosas impactantes.
Risas, lágrimas, temblores, no puede ser, golpes de puño, en fin. Asombro al cien por ciento.
Lo
cierto es que cada una quedó conmocionada, pensando, analizando,
tratando de escapar de la sugestión, llamando a la razón o librándose
al mensaje mítico de la noche.

"Cómo
es posible que estos símbolos grabados en piedras respondan con tanta
claridad y certeza? Es nuestro inconsciente el que se manifiesta,
estimulado por el arquetipo que cada una representa. Cómo saben lo que
puede suceder? En el reino del espíritu, como en el de los procesos
inconscientes, el tiempo no es lineal" Martha Beatriz Carranza del libro Runas.
"Las
runas eran consideradas, y vuelven a serlo, instrumentos mágicos,
portadores de secretos y generadores de poder. Algunos creen que la
runa es un símbolo y como tal una emanación de energía que puede
despertar nuestros sentidos o crear emociones. Pero las runas son a la
vez oráculos constituyentes de rituales, que los quirománticos actuales
califican de perfectamente eficaces. El término "runa" implica la
noción de "aquel que sabe", en alemán antiguo: cuchichear. "Run-wita":
iniciar en los secretos. Pero la palabra proviene del escandinavo "Rûn"
que significa "secreto" y "Helrûn" adivinanza. Por lo tanto, leer las
runas sería algo así como "aprender a desvelar los secretos". Cada runa
tiene un significado y una apelación, en magia o brujería, y ofrece
varios niveles de lectura.
Desde
el punto de vista de las creencias neopaganas actuales, las runas
tienen un sentido espiritual, que encamina hacia un sendero de vida o
de evolución. Se les atribuye la facultad de revelar aquellas
capacidades que están ocultas y a las que se puede acceder mediante la
meditación o el desarrollo del psiquismo. Finalmente, en un plano
material, la runa manifiesta para los creyentes aquello que está por
venir y refiere a las armas espirituales con las que puede contar el
consultante". Wikipedia
perro1970, runas, amistad, tirar, oraculo, reunion, relatos
perro1970, runas, amistad, tirar, oraculo, reunion, relatos