De pronto nos levantamos un día muy entusiasmados. Amanecemostemprano y logramos encontrar el hueco para hacer algo que nosgratifique. Para cuando llegamos al trabajo nuestro día es un canto ala vida.
Nada puede ser más perfecto. Hasta que nos tropezamos con alguna piedra.

Esa piedra en general es otra persona que no tuvo la misma suerteque nosotros. Seguramente ese día el shampoo se le metió en los ojos,se le quemó el café, no le arrancó el auto o viene con el síndromemalestar crónico imposible de curar.
Ahora bien, el transcurso del día tiene varios senderos, y muchosdependen de nuestra seguridad. Hablo del cinturón de seguridad? Bueno,algo parecido.
Ejemplo : ayer a la mañana llamo a un señor para que me arregle lacaldera, es el tercer año consecutivo que lo llamo. Dos veces vino arepararla, la tercera tuve que llamar a otra persona porque estabasumamente ocupado. Como pensé que era the best man in calderas, lovolví a llamar con tiempo. Total de noviembre hasta abril podemos haceralgo. La comunicación telefónica fue un maldito gasto de tiempo, pulsostelefónicos y paciencia. Al parecer el señor estaba ofendido porque yohabía llamado a otra persona, en un momento de urgencia en que micaldera parecía una bomba nuclear a punto de explotar.
Lisa y llanamente me dijo que no quería trabajar conmigo. Reacción:me pongo mal, rebobino y pienso si estuve desubicada, vuelvo atrás laspáginas para ver si le contesté mal o algún otro evento desafortunadome hizo dar el traspié de la desubicación.
Ya era la noche cuando había logrado armar toda la historia (habíanpasado varios meses). Qué mal, fui víctima de mi propia inseguridadotra vez. Otra persona le hubiese respondido en el acto su autodefensay se hubiese zanjado la cuestión en el momento.
En fin, otra vez el perro con reacción tardía.
perro1970, personal, inseguridad, reaccion, tardia
perro1970, personal, inseguridad, reaccion, tardia