Mona Make Over
Hoy en día es muy tentador ir a un centro de belleza o estética, alespecialista en piel y al cirujano, siempre y cuando se cuente conmoneda, money, lana o efectividad. En muy pocos casos se acepta el pagoen especies.
Hay muchas mujeres que ya tienen este recorrido incorporado a lasactividades diarias: gym, compras y gabinete. Debo reconocer en algunoscasos los resultados de esta rutina son espectaculares, pero no siempre.
Quieren saber cómo escapé a estas tentaciones?
No les puedo negar: he acudido a camas solares -dos sesiones de diezminutos un año y una de quince al año siguiente-, algunas más deelectrodos -es algo que se enchufa y conectado a algunas partes vitalesde tu cuerpo lucha contra la ley de gravedad-, botas -son unas botasque se inflan y aprietan absolutamente todo lo que se debe como paraestar todo el resto del día haciendo pis- y por último he probado untratamiento que consistía en vendarse tipo momia una vez por semana,previa exfoliación y drenaje linfático -seguimos meando-.
En fin, de lo que nombré nada seriamente invasivo, o eso es lo que parece.

Pero vayamos por partes: la cama solar, el sol y sus derivados. Mipiel es sensible, casi tanto como mi alma. De modo que de color nihablar, sol menos y parece que con esas pocas experiencias de camasolar fue más que suficiente: mi piel dijo: "Estás crazy!", se brotótoda y yo me resigné a estar blanca como alguna de estas divas del cinemudo. No es tan grave, cultivemos otras cosas -ahora que lo pienso esodicen las feas, las gordas y las mujeres que no se sienten conatractivo físico-.
Volvamos: con el tiempo llegué a estar muy agradecida por estaexperiencia: recuerdo haber notado que la dueña de la cama solar eraparecida a algún personaje medio muerto de Piratas del Caribe.
La otra mañana, degustando un desayuno tardío, enganché uno de estosprogramas matinales que hablan del tiempo, la belleza, los robos, comono bañar al gato y las nuevas parejas de la farándula. La nota erasobre los nuevos tratamientos faciales no invasivos, para estar divinas.
Todo iba de diez hasta que enfocaron a la especialista: tenía en sucara el recorrido de miles de tratamientos, abrasiones, peeling, botox,colágeno y todo lo que se les ocurra: resultado catastrófico.
También puedo contarles que conozco a una mujer que se pone cremascon retinoico a la mañana, a la tarde y a la noche. Creo que no tieneuna buena visión suya frente al espejo: ha mudado tantas veces su pielque ya parece que no la tiene. Dejemos los detalles para otro día.
Por suerte esta visión negra de cómo verse mejor no es tan real:tanto hombres como mujeres están aprendiendo a disfrutar de losbeneficios de la estética con pequeños cambios y sin embarrar lacancha: pequeño aumento de senos, corrección de manchas faciales,cremas de última generación, tonificar la piel y combatir celulitis conaparatos sofisticados.
En definitiva: mirarse al espejo, seguir siendo uno pero un poquitomejorados, algo que algunos hombres solucionan con sólo sacarse labarba.
Y bueno, lo esencial es invisible a los ojos.
perro1970, cirjuanos, estetica, cambios, gabinetes, belleza, cama, solar
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