
Una de las cuestiones que más me gusta de mi "relación" con mipsicoterapeuta es que no tengo que preocuparme por su estado. Es unahora semanal en donde sólo soy yo y una voz en el espacio que me hablade vez en cuando. No me preocupo por si está cansado, si se veangustiado, si engordó, nada de eso. Seguramente es una posición muyegoísta la mía, pero les aseguro que para eso está el mundo fuera delconsultorio: soy muy buena observando las variables en los demás.

Qué es lo que lleva a una persona a hacer terapia?
La irresolución de su vida, que es algo que en líneas generalesocurre con o sin terapia, nadie tiene la vida resuelta. Pero cuando haysíntomas que hacen este temita un poco más denso (angustia, depresión,llanto, ira) es conveniente tomar algunas determinaciones.
Hay personas que tienen un instinto de supervivencia agudo, y sonlas que toman el timón por ellas solas y deciden buscar ayuda (pasandoantes por un período extenso de "yo puedo"). Otras van porrecomendación o insistencia de amigos o familiares, y en muchos casosel abandono de la terapia antes de algún logro es casi tan normal comolos pacientes que van al psicólogo como si fueran a la peluquería. Losprimeros no toleran ya más cambios y la llamada resistencia es hace másgrande que cualquier molino de viento. Los segundos terminan perdiendoel verdadero valor del tratamiento, y hacen de las sesiones un acto másen la rutina diaria.
Yo soy de las que deciden empezar sin que las empujen, tengo untermómetro interno que marca mis descansos y mis retornos (tengo quetratar de que ese termómetro no se atrofie). Y a decir verdad, hetenido logros que de otra manera no hubiese conseguido en toda mi vida.
Falta el grupo de los que esperan el efecto milagroso y curativo delos psicotrópicos sin siquiera pensar en nada, (menos hacer terapia)pero eso ya es otro tema.
La Naciónha sacado hoy un artículo cuyo autor es profesor de psiquiatría delColegio de Medicina Weill Cornell, de los Estados Unidos: Richard A.Friedman.
El punto del artículo es cuando saber que hay que ponerle fin a la terapia.
Yo diría: cuando ya no hay nada de que hablar, pero no es tan sencillo:
Dice:
"Así que la mejor manera de responder a la pregunta "¿ya estoy listopara dejar la terapia?" es enfrentarla. Periódicamente, analice suprogreso y pídale a su analista que le hable al respecto.
¿Cuán cerca está de sus objetivos? ¿Cuánto mejor se siente? ¿Susrelaciones y su trabajo son más satisfactorios?, son algunas preguntasposibles.
Hasta puede preguntarles a amigos cercanos o a su pareja si venalgún cambio. Si piensa que está mejor y considera finalizar eltratamiento pero el terapeuta no está de acuerdo, es el momento parauna consulta independiente.
Si usted todavía no puede decidir si quedarse o partir, considere laposibilidad de un experimento. Tómese varios meses y vea cómo es lavida sin la terapia. De esa manera tendrá la posibilidad de juzgar losefectos sin estar realmente en tratamiento y sin pagar por él. Recuerdeque siempre puede volver".
Ayer estuve leyendo en un blog amigo un balance de fin de año, esosen donde revisamos qué logros hemos tenido, si alcanzamos nuestrosobjetivos, etc. Bueno, esto es más de lo mismo. Así como en una empresaal finalizar el año debemos hacer un balance contable, en todos losaspectos de la vida es necesario parar un momento para ver cómo van losnúmeros: de nuestra pareja, de nuestros hijos, de nuestra actividadfísica, de nuestra vida... y por qué no de nuestra terapia.
perro1970, psicologo, terapia, paciente
perro1970, psicologo, terapia, paciente