Mientras escribo el título del post, recuerdo conuna sonrisa a Millás, quien en su novela Mujeres en Praga insiste conel comienzo de este libro: "Yo tenía una granja en Africa..." uncomienzo aparentemente sencillo pero incomparable a "Yo tenía unacuario en el salón", ejemplo que el autor nombra en su libro paracitar que una novela no puede empezar con cualquier frase.
«Ya en África, la entrada en mi vida de otra raza,esencialmente diferente a la mía, supuso para mí una expansiónmisteriosa de mi mundo. Mi propia voz, mi cántico en la vida obtuvoallá su réplica, y el dúo ganó en riqueza y plenitud» Isak Dinesen.
Todos recordarán la película "Africa Mía", por suspaisajes, por la historia, por una impecable Meryl Streep y su hermosoacompañante Robert Redford.
Tal vez lo más bello, que trasciende la película y lahistoria muy resumida en ella, es la realidad. Es decir la existenciade esta hermosa dama, que sucumbió a los encantos de otro continente,de sus habitantes y sobrevivió para dejarnos sus relatos.
Aquí algunos recortes sobre Isak Dinesen, psudónimo dela verdadera Karen, viajera y escritora. Para quienes quieran conocersu verdadera experiencia en Africa nada mejor que leer Memorias deAfrica.
Escritora danesa, nacida en Rungsted. Suauténtico nombre era baronesa Karen Christence Blixen-Finecke y usóvario seudónimos literarios, entre ellos Isak Dinesen, ya que Dinesenera su apellido de soltera. Estudió pintura en varias ciudades deEuropa y en 1914 se casó con su primo, el barón Bror Blixen-Finecke, enlas colonias inglesas de África oriental (en la actualidad Kenia),donde sacaron adelante una plantación de café. Aunque se divorciaron en1921, la escritora permaneció en África hasta 1931, año en que regresóa Dinamarca. Su primer libro de narraciones, Siete cuentos góticos(1934), se adentraba, con una prosa sutil y elegante, en el terreno delo sobrenatural, una constante en su obra. Memorias de Africa (1937),en cambio, narra con emoción y nostalgia sus vivencias en Kenia, loséxitos y fracasos de su plantación, y su tristeza al abandonar elsencillo estilo de vida africano que tanto admiró, elementos todosellos que continúan presentes en la película Memorias de África, basadaen varios de sus cuentos. Su única novela, Los vengadores angélicos(1944), fue publicada bajo el seudónimo Pierre Andrézel y en ella sedescriben de un modo alegórico los sufrimientos de Dinamarca durante laocupación alemana en la II Guerra Mundial. Entre los últimos trabajosde Karen Blixen se encuentran Cuentos de invierno (1942), otro conjuntode historias acerca de lo sobrenatural, y Sombras en la hierba (1960),pequeños textos descriptivos de la vida en África. La autora mismaescribió las versiones inglesas de todas sus obras.
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Los vengadores angélicos (fragmento)
" Le parecía a ella como si durante muchos añoshubiera llevado una carga invisible, una prenda a la vez pesada ydeleitable. Había tenido la custodia de un tesoro. Pertenecía a él, erasuyo por derecho, y lo había sido desde el principio mismo de lascosas; y habría preferido morir antes que haberle fallado otraicionado. Armada siempre, vigilante y alerta, había guardado estetesoro para él, detrás de sus ojos modestos y de sus labios cerrados,como detrás de un velo y de un sello. Se había cepillado su preciosocabello y lo había ocultado bajo su sombrero porque era de él. Habíapreservado su corazón de toda tormenta, crudeza o amargura porque erade él. "
La vida real de Karen Blixen en Kenia no fue tanromántica como plasmó la película que la dio a conocer mundialmente. EnÁfrica perdió lo que más quería en el mundo, pero aun así nunca searrepintió de su aventura. Poco antes de morir le confesaría a unperiodista: «He mirado a los leones a los ojos y he dormido bajo laCruz del Sur, y he visto incendiarse la hierba en las grandes praderas,que se cubren de fina hierba verde tras las lluvias, he sido amiga desomalíes, kikuyus y masais, he volado sobre las colinas de Ngong...nunca estaré a África lo suficientemente agradecida por lo mucho que meha dado».El Mundo.es
Retrato Kikuyu 1924 Karen Blixen Museo
" El conde Schlimmelmann estaba absorto en lacontemplación de la hiena cuando el propietario del zoológico ambulantellegó y le habló. El propietario era un pálido hombrecillo de narizaplastada, que en el pasado había sido estudiante de Teología hasta quetuvo que dejar la Facultad por un escándalo y había ido cayendo, paso apaso, cada vez mas bajo.
-Su excelencia hace muy bien en mirar a las hienas-dijo-. Ha sido una gran cosa traer una hiena hasta Hamburgo, dondenunca había habido antes. Todas las hienas son hermafroditas y enAfrica, de donde proceden, en las noches de luna llena se reúnen, sejuntan en un círculo y copulan; cada animal toma el doble papel demacho y hembra. ¿Lo sabía usted?.
-No -dijo el conde Schlimmelmann con un ligero movimiento de disgusto.
-¿No cree su excelencia -dijo el empresario- que, ala vista de este hecho, debe ser más duro para la hiena que para otrosanimales estar encerrada en una jaula? ¿Sentirá un doble deseo oestará, porque se reúnen en ella las complementarias cualidades de lacreación, satisfecha y en armonía? En otras palabras, ya que todossomos prisioneros en la vida ¿somos más felices o más desgraciadoscuanto más talento poseemos? " Memorias de Africa - 1937 - Fragmento
Este espacio nació en marzo del 2007, y se ha ido transformando bastante, imposible decirles hacia dónde me dirijo! Soy mujer. Nunca estaré segura de si nací perro o me convertí en él, pero todo se transforma. Espero dejen huellas en mi blog