
Evidentemente, mi tendencia hacia la literatura romántica, está
marcada a fuego. Cuando leo este tipo de misivas, de pronto me surge la
inquietud de estar en otras épocas para poder enviarlas, aunque es sólo
un pensamiento que dura unos segundos. Estamos aquí, en la era de la
comunicación, en donde los mensajes, el Chat y los mails van y vienen
de manera totalmente acelerada y muchas veces demasiado desprovisto de
palabras para mi gusto. No estoy segura de si el exceso de palabras en
una carta ayuda a la comunicación entre dos personas, aunque tampoco sé
si esta comunicación tipo telegrama que tenemos hoy lo deja todo dicho.
Sigo añorando mi baúl -no será mucho?- con cartas de amor -recibidas, claro-, de momento me conformo con transcribir algunas:

Alabama, marzo de 1920
"Miro
hacia el camino y te veo venir y veo tus arrugados pantalones emerger
de todas las nieblas y brumas y correr hacia mí. Sin ti, querido, no
podría ver ni oír ni sentir ni pensar ni vivir. Te quiero y no
permitiré que estemos separados una noche más mientras duren nuestras
vidas. Estar sin ti es como pedir clemencia a una tormenta o matar la
Belleza o hacerse viejo. Tengo tantas ganas de besarte -en la espalda
donde te nace el pelo y en el pechote quiero- y no sé cómo decirte
hasta qué punto. Pensar que voy a morir sin que lo sepas, tienes que
esforzarte por sentir lo mucho que te quiero, lo inanimada que me quedo
cuando te vas. Ni siquiera puedo odiar a esa execrable gente. Nadie
tiene derecho a vivir fuera de nosotros, y están ensuciando nuestro
mundo y no puedo odiarlos porque te quiero demasiado. Vuelve pronto.
Vuelve pronto a mí. No podría soportar estar sin ti, aunque me odiaras
y estuvieras cubierto de llagas como un leproso, aunque te escaparas
con otra mujer y me dejaras morir de hambre y me golpearas, te seguiría
queriendo, lo sé.
Amante, Amante mío, cariño.
Tu esposa".
Carta de Zelda Sayre a Francis Scott Fitzgerald.

Podemos
suponer, según algunos datos, que esta carta pertenece casi al inicio
de la relación, ya que en el año 1919 ellos se comprometen y se van a
vivir juntos, no sin tener un breve paréntesis en el medio.
La
carta no deja de ser prometedora, reflejando ese amor posesivo de las
primeras etapas. Lo triste llegaría con los años, el alcohol y la
esquizofrenia:
"Se
enamoraron. Ella también escribía. Era tan ambiciosa y loca como él,
aunque más rica y sofisticada. No se entregaría mientras Francis Scott
fuera no más que un delicioso pelanas, escritor de relatos cortos y de
anuncios de publicidad. Pero un día le llegó el éxito con su primera
novela, A este lado del paraíso, y el remolino de la fama le trajo
también a sus brazos como gran botín a la bella sureña. Se casaron en
la catedral de Saint Patrick de Nueva Cork. (...)La pareja inició una
aventura estética atormentada, llena de lujo, maletas y viajes detrás
del éxito. Sentirse divinos a cualquier hora del día y todos los días
del año les obligó a cabalgar para entrar siempre en la meta
agonizando. Uno de los dos tenía que sacrificarse en el altar del otro.
Los celos literarios se añadieron a los de una pasión demoledora.
Dispuestos a beberse el mundo en forma de aceituna en mil martinis,
allí donde no llegara el talento o el carácter llegaría el alcohol."
El final:
"Scott
Fitzgerald llegó a tener un poco de sangre en la corriente de alcohol
en las venas. Zelda comenzó a dar señales ya inequívocas de
esquizofrenia. Antes de devorarse del todo se separaron. El escritor
reculó hasta un cubículo de la Metro en Hollywood donde escribía a
tanto el folio unos guiones que nunca se rodarían, adornando el
cuchitril con decenas de cocacolas vacías en el suelo. El día 21 de
diciembre de 1940 murió de un ataque al corazón. Zelda le sobrevivió
unos años. Estaba ingresada en el sanatorio psiquiátrico Highland de
Ashville. El 10 de marzo de 1948 el establecimiento ardió y Zelda Sayre
murió abrasada. Juntos de nuevo en la tumba su epitafio dice: "Y así
vamos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado". Es la última frase del Gran Gatsby."
Fuente: El País

Vino y Rosas - Ilustración perteneciente a Zelda - www.fitzgerald-museum.com
New Jersey, marzo de 1920
"Señorita Zelda Sayre:
Acaba
de llegar tu carta. Contaba con que salieras de Montgomery el treinta
de este mes, pero si estás lista para venir antes, digamos el veinte,
telegrafía hoy. Sabes que te deseo constantemente mi niña. Tu foto no
ha llegado. Escribo mucho".
Carta de Francis Scott Fitzgerald a Zelda Sayre.
Fuente de las cartas: "99 cartas de amor", editorial De Bolsillo.
Biografía de Scott Fitzgerald y Zelda en Wikipedia
Museo de Scott Fitzgerald y Zelda
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