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Salute |
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31 de Diciembre, 2011
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Algo Personal |

Philip Wilson Steer English 1860 - 1942 "Jeune femme sur la plage" Hay veces que las cosas en mi vida empiezan con un libro, con música en la cabeza, y siempre cerca del mar.
Recuerdo mis años alejada del mar como los de más sequía en mi vida. Es
así, como un fin de año en el 2007, con un libro en mi mano, y con el
mar a mis pies, decidí tomar uno de los rumbos más difíciles en la vida
de una persona. Separarme. Separarse trae siempre consecuencias
insospechadas. Uno se separa de otra persona pero también uno comienza a
acercarse a quién es verdaderamente uno. Es un camino largo, pocas
veces se puede hacer de manera fast. Cuanto más fast lo quiere hacer
uno, más rápido y furioso termina todo, como en la película. Choques
contra el mundo y contra uno mismo, heridas y golpes, que tardan más en
cicatrizar. Separarse muchas veces es despegarse, es tomar una
bifurcación sin el otro, y la soledad -terrible al principio-, a veces
se convierte en la mejor amiga en cualquier noche a principios de otoño.
Debería haber una ley que dijera que de la separación al enamoramiento
hay que dejar pasar al menos un año. En tal caso cualquier salto
cuántico de una separación a otra relación de manera inmediata, puede
llegar a tener consecuencias no muy deseadas. Tal vez, este
diciembre, recuerde ese de hace cuatro años por la afinidad de paz
interior, apenas ahogada por sentimientos de dolor que van y vienen
haciendo saltar las lágrimas y el pulso. Fin de año es un día más,
pero a veces coincide con alguna reformulación que nos hayamos planteado
unos días antes, ante la necesidad imperiosa de cambiar, de mover la
situación y de ponernos nuevas metas. Un nuevo trabajo, una nueva
relación con otra persona o con uno mismo, afirmaciones sobre cómo
queremos estar y sobre cómo definitivamente no queremos volver a estar
nunca. La respuesta es siempre BIEN. Nadie en su sano juicio quiere
estar mal. Entonces es cuando damos el salto, a veces no sabemos
bien hacia dónde, hacia quién –tratemos que sea hacia nosotros mismos- o
cómo resultarán las cosas. Lo seguro es que, a lo que deseé ese día
a la orilla del mar, le tengo que hacer unos ajustes, o todos los
ajustes, porque sencillamente no soy la misma, y todos los caracoles que
junté durante estos cuatro años a orillas de diversas playas, ya no son
suficientes. No hay momento en mi vida que no se haya cumplido lo
que deseara. Soy afortunada. Aunque hay muchos otros en los que no pude
mantener el deseo, dudé, retrocedí, me desvié del camino de la
afirmación y caí como muchos en el pesimismo, la redundancia del
recuerdo doloroso, el no poder avanzar, el no poder perdonarse. No es
que no se cumplan las cosas, es que hay veces que.....es necesario
errar. Uno de los tips para rescatar momentos de felicidad, dicen
algunos, es tener algunos minutos al día para conectarse con uno mismo.
Guau!! Nada fácil cuando en realidad la mayoría de la población –salvo
los monjes tibetanos, algunos budistas y otra gente espiritualmente
centrada, no es mi caso- en realidad pone todo en la conexión con el
otro. Y es ahí donde caemos. Porque el otro no es más que una mesa con
tres patas, la misma clase de mesa que somos nosotros. Mi momento de
conexión es éste, frente al teclado, en una página de Word en blanco,
sentada en el banco de una plaza al finalizar mi jornada laboral, cuando
me acuesto y apoyo la cabeza en la almohada diciendo gracias aunque el
día fue un desastre, o simplemente cuando logro dejar ir, dejar de
preguntar, de forzar, de imponerme, acallo la mente, y dejo que el
corazón sienta, porque en definitiva eso es lo que somos. Hoy vuelvo
al mismo mar, a otros libros, otros deseos, nuevas metas, nuevas
realidades y la certeza de que cualquier camino es medianamente difícil.
Lo fácil es sólo un espejismo que nos distrae sólo por un tiempo.
Este es mi humilde brindis, dedicado a aquellos que buscan
incansablemente, a los que no temen desnudarse frente al mar cualquier
tarde de Abril, a los que aman en silencio, a los que lo dicen a los
cuatro vientos, a los que se animan a cambiar, a los que amanecen sin
rencores, a los que aprendieron a perdonarse a sí mismos. Salute. perro1970, brindis, fin, de, año, reflecciones, personal, apuntes, salute, felicidad perro1970, brindis, fin, de, año, reflecciones, personal, apuntes, salute, felicidad
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publicado por
patote a las 11:18 · Sin comentarios
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Sobre mí |
El Perro
Azul, mar, perro, amor, espejo, divagues, agua. Son muchas palabras repetidas en muchos textos que dejo aqui para compartir con ustedes.
Contacto: elperro1970@gmail.com
Aclaración: elperro1970.wordpress y patote.fullblog.com.ar son el mismo blog en distintas plataformas.
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