Hoy he vuelto a pasear por la poesía, en este caso de la mano deLorca. Crucifixión, cuyos versos en manuscrito original se subastaránen estos días.
El diario El País dice:
El día en que Federico García Lorca emborronó un papel con los versos de Crucifixión,supo que le habían alumbrado todas las musas. Fue en Nueva York,abrumado por las "vacas con tetas llenas de perdigones" y por"temblorosos ríos de polilla", oliéndose quizás con esas imágenes elcataclismo del crack del 29, que se produjo tan sólo seis díasdespués de fecharlo, el 24 de octubre. Esa única copia se la regaló asu amigo Miguel Benítez y no volvió a recuperarla. Mañana se subasta enel Sotheby's de Londres a un precio inicial que oscila entre 20.000 y30.000 libras (27.793 y 41.689 euros). La Fundación García Lorca y elMinisterio de Cultura pujarán.
La historia de Crucifixión es la historia de una pérdida nadadeseada. Como no apareció hasta después de su muerte, los expertos nosabían bien dónde encajaba dentro de Poeta en Nueva York. Lorcalo deja muy claro en el manuscrito que le entrega a José Bergamín pocosdías antes de morir y que también fue un misterio para los estudiososdurante años porque el propio Bergamín no quiso entrar en polémicas.
El País

La luna pudo detenerse al fin [por] la curva blanquísima de los caballos.
Un rayo de luz violeta que se escapaba de la herida
proyectó en el cielo el instante de la circuncisión de un niño muerto.
La sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban,
pero los cálices eran de viento y al fin llenaba los zapatos.
Cojos perros fumaban sus pipas y un olor de cuero caliente
ponía grises los labios redondos de los que vomitaban en las esquinas.
Y llegaban largos alaridos por el Sur de la noche seca.
Era que la luna quemaba con sus bujías el falo de los caballos.
Un sastre especialista en púrpura
había encerrado a las tres santas mujeres
y les enseñaba una calavera [por] los vidrios de la ventana.
Las tres en el arrabal rodeaban a un camello blanco
que lloraba porque al alba
tenía que pasar sin remedio por el ojo de una aguja.
¡Oh cruz! ¡Oh clavos! ¡Oh espina!
¡Oh espina clavada en el hueso hasta que se oxiden los planetas!
Como nadie volvía la cabeza, el cielo pudo desnudarse.
Entonces se oyó la gran voz y los fariseos dijeron:
Esa maldita vaca tiene las tetas llenas de leche.
La muchedumbre cerraba las puertas
y la lluvia bajaba por las calles decidida a mojar el co[razón]
mientras la tarde se puso turbia de latidos y leñadores
y la oscura ciudad agonizaba bajo el martillo de los carpinteros.
Esa maldita vaca tiene las tetas llenas de perdigones,
dijeron los fariseos.
Pero la sangre mojó sus pies y los espíritus inmundos
estrellaban ampollas de laguna sobre las paredes del templo.
Se supo el momento preciso de la salvación de nuestra vida
porque la luna lavó con agua
las quemaduras de los caballos
y no la niña viva que callaron en la arena.
Entonces salieron los fríos cantando sus can[ciones]
y las ranas encendieron sus lumbres en la doble orilla del r[ío].
Esa maldita vaca, maldita, maldita
no nos dejará dormir, dijeron los fariseos,
y se alejaron a sus casas por el tumulto de la calle
dando empujones a los borrachos y escupiendo sal de los sacrificios
mientras la sangre los seguía con un balido de cordero.
Fue entonces
y la tierra despertó arrojando temblorosos ríos de polilla.
18 Octubre, New York, 1929 Crucifixión
perro1970, federico, garcia, lorca, crucificcion, versos, literatura
perro1970, federico, garcia, lorca, crucificcion, versos, literatura