Conmociona la noticia del asesinato de un niño correntino a manos de su compañero de clases. (Nota)
Mientras algunos piden que no sea inimputable, otros tratan dereunir alguna camada de psicólogos, psiquiatras y psicopedagogos queexpliquen lo que por ahora pareciera no tener respuestas.
Mientras tanto, la familia de la víctima pide sangre por sangre, desangrada por el dolor quiere justicia. Qué padre no?
Pero en la vida no todo es tan definitivo, y la justicia terrenal varias veces nos ha sorprendido equivocándose.
Sólo una reunión con ambas víctimas (en un juego ilusorio, porqueuno de ellos ya no tiene vida) podría llegar a dilucidar esta situación.
Por qué no podemos ver que el asesino podría ser una víctima?Víctima de burlas, de maltratos, de fantasmas internos, de descuido, deabandono.
La edad de los protagonistas hace que debamos replantearnos queinfancia les estamos dando a nuestros niños, qué protección les podemosdar contra la despiadada segregación que muchas veces imponen loschicos, como podemos limpiarles las heridas de las burlas que muchosarrastran día a día alimentándolas en fantasías de venganza.
No tratemos de simplificar el hecho en el mero acto de asesinato, hay mucho más detrás de ello.
Mucho niño abandonado, sin infancia, desconfiado, desamorado.
Mucho mayor haciendo oídos sordos.
Hijo del cerro
presagio de mala muerte,
niño silvestre
que acechando la acera viene y va.
Niño de nadie
que buscándose la vida
desluce la avenida
y le da mala fama a la ciudad.
Recién nacido
con la inocencia amputada
que en la manada
redime su pecado de existir.
Niño sin niño
indefenso y asustado
que aprende a fuerza de palos
como las bestias a sobrevivir.
.... (JMS)
perro1970, agustin, esteche, corrientes, asesinato, niño
perro1970, agustin, esteche, corrientes, asesinato, niño