Ocho de la mañana. Acto escolar, frío, sueño, desayuno apurado.
Me visto como todos los días y salgo a la escuela donde concurre mi hijo.
Siempre tarde, mepierdo la nada, ya que todavía estoy a tiempo de ver la entrada de labandera con sus portadores, de escuchar una narración rebuscada y elaboradaseguro por la profe de lengua, luego cantamos el himno. El himno mereceuna mención a parte. Es la versión cantada por Jairo, hermoso el pianode fondo, aunque mientras canto como en un susurro pienso si no es muyalto el timbre de Jairo como para que un simple mortal lo pueda seguirde otra manera que no sea meditando.
La edad de loschicos que hacen el acto es la ideal: 11 años. Todavía tienen un dejode inocencia y de esperanza. Manuel Belgrano por detrás de una puestade escena con efectos especiales y todo. Mientras tanto pasan el temade la bandera, en una versión bastante lacrimógena, pero los chicos delacto le ponen onda. Mientras los observo, trato de adivinar en elmensaje... Continuar leyendo