
Cartas de amor
No tengo un cobertizo ni altillo con una caja con cartas ni postalesde amor adentro, tampoco ninguna carta de amor dispersa en algún cajónde mi mesa de luz.
Me gustaría pensar que cuando llegue a anciana el stock personal decartas de amor habrá aumentado. Y no hablo de cartas sumamenteempalagosas o pegajosas. Sino de la carta de amor sutil, con la palabrajusta, el punto indicado.
Preferentemente escrita a mano, con pulso firme y sin vuelta atrás en las palabras.
Ahora que lo pienso, la tecnología, los mensajes de texto y losmails, que tantos beneficios nos traen, nos han quitado de algunamanera, el encanto de la nota manual, del escrito, de dejar que la hojase ponga amarillenta con los años, el poder hacer un atado con unacinta roja y la rosa disecada.
Ahora que lo pienso, tengo una nota de amor (no alcanza a carta), yalguna vez tuve una rosa disecada del mismo emisario, un amor de veranoy adolescencia....
Pero eso es otra cosa.
Una de las primeras cartas... Continuar leyendo