La primera vez que leí algo de astrología china, fui (como el comúnde los mortales) directamente a mi signo: perro. La primera impresiónque tuve es que el animal era un boludo, y me preguntaba por qué no mehabía tocado en suerte un animal un poco más astuto.
La percepción de mí misma hasta en ese entonces, estaba bastantemarcada por una baja autoestima sumada a una educación carente dehalagos, ya que cualquier cosa que se obtuviera en esta vida formabaparte del deber, y eso no se premia.

De modo que encontrarme con la astrología china, al mismo tiempo que iniciaba el camino del diván, fue para mí bastante bueno.
Luego de la primera impresión, llegó la segunda: vaya, no soy tan mala.
Insisto en que estas apreciaciones no surgieron todas de un libro deastrología china, sino que fueron acompañadas con terapia y un extensocamino de autoconocimiento que llega hasta hoy y me parece que todavíano termina.
Puede ser que una persona no se conozca a si misma? Pues cuando... Continuar leyendo