
Es sabido que las navidades no representan para todos lo mismo.
Aunque no podemos dejar de negar que la gran mayoría está arrastradapor el consumismo y el egoísmo materialista que acarrea esta festividad.
Dentro del sálvese quien pueda, o el de vivir la vida de uno y queel otro se salve cómo pueda, nos olvidamos de otras realidades.
Que no faltará alguna Navidad en donde quede alguna silla vacía, es más o menos lo predecible de esta vida, la mortalidad.
Que tengamos navidades sin altos de fuego, con niños desnutridos,con gobernantes manipuladores, con muros divisorios, con apartheid, confobias diversas para explicar nuestra segregación, con el descuidoconstante hacia todo lo vivo que nos rodea, eso no es lo predecible ypuede ser evitado.
Como en muchas otras oportunidades, el arte se acerca a estasrealidades, sale a la calle a modo de graffitis y otras manifestaciones.
Los invito a recorrer el gueto de Santa, no sólo para tomarconciencia del muro de Belén, sino de todos los... Continuar leyendo