
Amolas palabras, los libros, las cartas, la palabra escrita y bienutilizada, la frase sobre el muro, el poema garabateado sobre la tapadel cuaderno donde anotamos los teléfonos, los cartelitos conestribillos de canciones pegados la costado del escritorio, los mailslargos y utilizando todos los acentos y signos de interrogación decorrespondan.
Hacealgunos años con una compañera de trabajo teníamos un juego que iniciópor casualidad. Nos regalaron para el trabajo una pizarra de las queluego de escribir algo con un marcador especial se puede borrar yvolver a usar. La pizarra terminó siendo un punto de encuentro ycomplicidad, en donde nuestras palabras danzaban, jugaban, replicaban ybuscaban ingenio y diversión. Hemos tenido charlas en la pizarra, hechochistes, y hasta alguna réplica con truco y retruco.
Manteneruna comunicación por mensaje de texto conmigo puede ser muy peculiar,desde el saludo hasta las palabras completas y tal como figuran en eldiccionario. He llegado a usar comillas, signos de admiración,mayúsculas, en fin, he utilizado el celular para escribir tal cualescribo en cualquier otro medio.
Eso mehace acordar la oportunidad en que mi hija leyó unos mails que nosintercambiábamos con una amiga de la infancia, lo primero que dijo es :"qué raro que escriben mamá".
A diferencia de ella, otra amiga de la misma edad y de otro punto cardinal, se aggiornóa los tiempos modernos, y sus mensajes de texto son dignos de serdescifrados por personal idóneo... No, la verdad es que exagero. Estoyparada en medio de la calle, y a veces siento que si bien no utilizoalgunas formas de lenguaje (llámese iconos, signos, abreviaciones,reemplazos de letras y correspondencias) los puedo entenderperfectamente.
Ayer eldiario Clarín publicó una nota sobre los malos entendidos que puedenocasionar los mails. Obviamente da una serie de consejos para que estono ocurra y deja un apartado especial para los mensajes de texto. Notengo mucho que decir acerca del correo electrónico , porque, volviendoa la idea con la que empecé, mis correos son por demás explícitos,abunda la narración y trato de no dejar lugar a dudas sobre mispretensiones, estado de ánimo, etc. Los correos comerciales? Bueno,esos son primos hermanos de las antiguas misivas que se escribían enuna máquina de escribir, ésas tenían la misma connotación desabrida yla misma carencia de lágrimas o emoción que los mails de hoy.
Elmensaje de texto ya es algo un poco más complejo. Muchas veces nosagarra en la puerta del banco, en la calle o en el semáforo tratando decontestarle a alguien que encima nos pone que somos cortantes, y claro,si mientras escribimos estamos haciendo otra cosa. No me parece tandisparatada la publicidad que pulula por ahí en donde hay personasejercitando los dedos. Ya es tan normal que ni siquiera estáconsiderado falta de respeto revisar los mensajes y contestarlos cuandouno está en un comercio, oficina o en el médico. La comunicación antetodo.
Y aquíestá la paradoja que plantea el artículo del Clarín: comunicaciónabreviada y sin uso de la totalidad de las facultades del lenguaje.Como imaginarán la nota recurre a psicólogos, expertos en tecnología,etc. Las recomendaciones para sortear malos entendidos pueden llegar aser muy útiles, aunque yo les recomendaría -esta es una apreciación muypersonal- que en los correos personales no ahorren medios de expresiónni palabras ni signos ni cualquier otro elemento que refleje susestados de ánimo. Los ms? Bueno, los míos a veces son tan largos queocupan dos o tres envíos, pero los que lo reciben ya estánacostumbrados.
Para quienes no quieran quedar out del lenguaje utilizado para comunicarse por alguno de estos medios, les recomiendo diccionariosms.com , página creada por la Asociación de Usuarios de Internet de España.
Y bueno, qué diferencia hay entre t.a.c.l y te amo con locura? Si el ms llegó y se entendió: ninguna.
Clarín - Edición impresa - 13 de julio 2008 - Sociedad - Pagina 36
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