
Mattina Terrace
Artist: Brent Heighton
Domingo 29 de marzo.
Melevanté temprano ese día. Hice todo el ritual de mis mañanas, diario,café con leche, tostadas, música, bata y alguna mascara refrescante,hidratante y que deshinche a pasos agigantados.
Sentíun aroma distinto en el aire, no era el café, si era el mismo desiempre. La máscara no había estado la suficiente cantidad de tiempo enmi cara como para hacer olor a nada. Subí las persianas de mi casa sinprestar demasiada atención y fui a darme mi baño matinal.
Elagua se deslizó por mi cuerpo como si fuera bendita, por necesidad yautoayuda imaginé que estaba limpiando mi alma a la par de mi cuerpo.
Almomento de vestirme, por alguna razón extraña, saqué el vestido rojoque esperaba su momento en el placad. Mi piel blanca resaltó bajo latela noble y suave del algodón, mis caderas quedaron marcadas y elescote lucia feliz. Me vi hermosa.
Miréla fecha, 29 de marzo y dije falta todavía. Salí a la calle y depronto mi casa se había instalado en otro barrio y en otra ciudad.Aunque no era el día indicado me tiré el lance y lo busque en la ciudaddesconocida en donde había despertado. De pronto que mi casa setrasladara hasta allí no era ninguna sorpresa.
Elaire del otoño era cálido todavía, a unas cuadras ya me recibió unaplaza con árboles frondosos, bancos de madera color rojo, pisos decemento, y rincones de disfrute para todo el mundo.
Seguícaminando y encontré el lugar. Esquina con ventanales a la calle, mesasde maderas nobles, sillas ídem. Hermosas tazas de losa blancas,mosaicos antiguos en el piso y ese aroma .... De donde lo conocía?
Entroy de pronto capto la mirada del mozo, debe ser el vestido seguro, deboestar muy llamativa pensé, si nunca me mira nadie. Me senté junto a unaventana. En la mano llevaba un libro y una c5nta roja como señalador.
Elmozo, muy amable, preguntó qué iba a tomar. Le pedí por cortesía unalágrima. Casi tímidamente le pregunte por un señor que iba allí casitodas las mañanas.
- Como es?, me pregunto.
Ledije que solo lo conocía por fotos y por palabras. Que más por palabrasque por fotos. Que seguramente en persona tendría presencia, que no sele escapaba mujer ni perfume delicado, ni música enamorada, ni letrasde canciones desesperadas, ni poemas escritos en cualquier clase depapel. Que era mezcla de bicho de ciudad con aroma a pueblo y campo,que un piropo suyo es de los que producen que un rostro de mujerparezca al borde del incendio.
- Georgie?, pregunto el mozo.
- Si el mismo, sabe si vendrá hoy?
- Si, ya vino señorita, hoy la hizo corta vio, es domingo y estaba apurado, leyó apenas el diario y se fue.
Toméla lágrima y no sin desilusión volví andando a mi casa. A medida quecaminaba, las calles se iban disolviendo detrás de mí, el paisaje ibacambiando, se hundía en lugares desconocidos para surgir la fisonomíadel lugar donde vivo, estaba en casa otra vez....

Bistro Waiters
Artist: Brent Heighton
Miércoles 1 de abril.
Quéhermoso, llegaba mi mes y qué mejor regalo que levantarme con unasonrisa y el ritual de todos los días. Hoy día de trabajo, lasnoticias, café, ducha y calle. Vestimenta sencilla y cómoda, necesitabacomodidad en mi vida. Abro la puerta de mi casa dispuesta a salircaminando entre las primeras hojas que se empezaban a caer.
Otravez el olor ajeno a mi ciudad me invadió. Con un resoplido me di cuentaque estaba en el mismo lugar que el domingo. Con la diferencia de quehoy estaba apurada y no tenía tiempo para experimentos raros. Volví aentrar, cerré los ojos, me puse las pilas y volví a salir. Nada, otravez lo mismo. Afronté la situación y salí haciendo el mismo recorrido,varias cuadras hasta la plaza y cruzar la calle para llegar al café dela esquina.
Estavez no llamé la atención de nada, perfil bajo, entré y me senté otravez contra la ventana. Tomo el café lo más rápido posible y todo vuelvea la normalidad, pensé. Uno de los rincones del bar había quedado aoscuras por el contraste que ejercía demasiada luz sobre el frente dellocal. Vino el mozo y me pregunto:
- Una lagrima señorita?
- Si, muchas gracias, contesté.
- Sigue buscando lo mismo del otro día? , me preguntó. Por un momentopensé en cómo era posible que me recordara, sobre todo porque ese díayo era yo y no la loca disfrazada del vestido rojo que había salido eldomingo. A lo mejor se equivoco y era uno de esos lugares en donde sevendían sustancias ilegales....
- Cómo dice?
- Al señor del otro día, señorita.
- Ah... No, mirá, el otro día llegué muy temprano y hoy ya es tarde,seguramente. Tendría que haber llegado el día 31 de marzo, pero abrilllego tan rápido..... y hoy el día me trajo hasta acá de una maneracaprichosa.
- No se crea señorita, casualmente hoy es el día. Me puede acompañar?
Ybueno, lo seguí al otro extremo del salón, mi vista no alcanzaba adivisar nada, hasta que un momento me acostumbré al cambio de luces ylo vi.
Allá estaba Georgie, sentado con una sonrisa.
- Hola Pat, te estaba esperando.
Y si, la espera había valido la pena. Café, charla, abril y risas.
Y si, volví a casa, cerré la puerta y desperté encantada de haber tenido la oportunidad de semejante viaje.
Ese que solo puede brindar espacios como este.
Feliz cumpleaños Georgie!!!!!
P.D.: El señor Georgie es el autor del blog Amores que Matan y La Pluma de Nemesio.
perro1970, relatos, cafe, sueño, cumpleaños, georgie
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