Hay momentos en la vida en los que uno no sabe bien por qué debe
tomar algunas decisiones, muchas veces un pálpito, otras un camino que
no se ve muy claro pero que igual tomamos.
Dentro de los caminos más difíciles a tomar está la separación, el final, la muerte del amor, de la convivencia.
Hace mucho tiempo una abogada amiga escribía un post que empezaba con "Si te separás es bueno que sepas que..."
. Como observadora, diría que si te separás es bueno que sepas que de
pronto tu mundo estará patas para arriba, la incertidumbre vendrá
incluida con el café instantáneo por las mañanas.
Perdón que no pude cumplir la promesa de no volver a escribirte.
Las señales parecieran que llegan dispersas, de una en una.
Algunas son de avance y otras de retroceso. Si uno pudiera tener las
cosas bien claras tan solo con mirarse!
Estos días de calma e introspección, los he aprovechado para
bucear en mis anhelos, con la fatalidad de que en cada buceo encuentro
tus ojos.
He llegado a fantasear con que tu persona es una entidad que sólo
contiene tus ojos ambulantes. Tus ojos y tu mirada. En pocas
oportunidades he logrado verte de cuerpo entero. Verte resulta ser un
efectivo elixir hipnótico que me deja dando vueltas.
Es la mirada el tan ansiado espejo del alma? O realmente debería
consultar con un oculista para saber si hay ojos que nacen con mayor
brillantez que otros?
La calma llega cuando imagino que representan un gran océano,
cristalino pero con algunas turbulencias, calmo pero revoltoso. La
ce...
Mi madre nació en el seno de una
familia italiana, muy cerca de los acantilados, muy cerca del
Mediterráneo, al igual que su madre y que la madre de su madre. Debo
ser la primera mujer en romper la tradición, en romper el alma
familiar, en nacer en otro continente y no recordarlo.
Aún así, resulta risueño querer que mis
cenizas terminen navegando en ese mar cuando llegue el momento. He
pensado incluso, que si no tengo oportunidad de cruzar el charco, esa
sería un momento óptimo: nacer y morir en el mar de mis sueños.
No tener lugar claro de nacimiento es
como nacer ciego -de hecho creo que los bebés no ven los primeros días-
Pero hablo de ceguera de ubicación, de no ver la brújula que marca
nuestr...
Banksy ha aparecido nuevamente, esta vez para convocar a frafiteros
del mundo para pintar un túnel ferroviario. La idea -muy novedosa-
convocará a varios artistas del arte, quienes dejarán huella no sólo de
sus pinturas, sino en muchos casos -como en el del propio organizador-
de sus visiones de este mundo.
Cuando leí la noticia, la verdad es que me pareció muy congruente.
En
ningún otro país sus habitantes viven tan preocupados por borrar la
memoria, barrer la historia, olvidarse de los hechos y en lo posible
adormecer la mente con cuestiones pasatistas. De modo que no me
sorprendió que el hallazgo fuese argentino.
Más
allá del fin científico -que no deja de ser importante para trastornos
como fobias o estrés postraumático como dice la nota-, podría llegar a
tener otros fines: borrar malos recuerdos, fantasías no concretadas,
crisis no superadas, en fin: adormecimiento brutal.
Hoy vuelvo a recordar la película Eternal Sunshine of the Spotless Mind, (Jim Carrey y Kate Winslet) en donde la pareja protagónica accede a un procedimiento para borrarse mutuamente de sus mem...
Hoy buscando la trayectoria de Penélope, me encontré con esta
reliquia. Y la verdad es que viene tan bien! Es como una caricia en
este día lluvioso de otoño.
Este tema nació en 1969, y vio la luz en el single Penélope.
Esperando - Gustav Klimt - Pintor simbolista austríaco y uno de los miembros más prominentes del movimiento Art Nouveau de Viena. (Wikipedia)
Miró
la hora por enésima vez esa tarde. El timbre no sonaba, el teléfono
tampoco. Los autos pasaban todos de largo. La espera. Era la segunda
semana consecutiva en que a la misma hora se encontraba en el mismo
trámite: la espera...
Martes, diez de la mañana. Laura llegó al consultorio del analista,
puntual como siempre. Sólo traía consigo dos cosas: horas sin dormir y
una firme decisión.
Se acostó en el diván luego de darle la mano a Mario, su psicólogo
desde hacía algún tiempo. Freud? Lacán? Ni idea la corriente del
psicólogo.
-Te escucho.
-Bueno, hoy tomé una decisión. Me tenés que ayudar a matar esta fantasía.
-Cómo?
-Si, Mario. Tengo que terminar con esta fantasía o de lo contrario
esta terminará conmigo. Hoy tengo que encontrar la manera de suicidarla.
Silencio.
-Mirá Laura, nunca había visto tantos progresos como este último
tiempo, todo gracias a tus fantasías, a que te permitís soñar y dejaste
a un lado la vía de la exigencia.
-Lo siento.... Perdón, pero es una mochila muy pesada para mí. No
quiero terminar como el protagonista de El amor en tiempos de cólera,
escribiendo al vacío letras de sangre y amor durante cincuenta y cuatro
a...
Era la
segunda vez que la rueda se repetía, empezando en el sentido de las
agujas del reloj, la pregunta tocaba como una varita a cada integrante
del grupo.
Por
suerte yo estaba ubicada cuando la hora moría -por decirlo de alguna
manera-. Así que tuve tiempo analizar mi respuesta. La misma fue por
varias tangentes, primero me pareció que decir que me sentía bien
estaba conciso, preciso y no jodía a nadie.
Luego pensé que tantas respuestas concisas y evasivas me estaban hartando.
Los que me visitan seguido ya conocen mi gusto por la fotografía. De momento toda aquella en donde no esté mi imagen (sic).
Mientras dilato el momento en el que me dedique a inmortalizar algunas
imágenes dentro de la cajita negra, me sigo dedicando al acto de
observar.
Mi favorito siempre es el blanco y
negro, por nostalgia y porque siempre parece que esconde algo más que
el color que se adivina. Si son retratos como en estas primeras
fotografías mejor. Por algo este trabajo se llama Dulces Nadas:
Abrí
los ojos una mañana de abril. No es que los tuviese cerrados porque
estuviese durmiendo. Las sábanas amanecieron enredadas entre mis miedos
y mis fantasmas, el insomnio había hecho un trabajo nefasto. Al
levantarme no pude distinguir nada familiar a mi alrededor.
Era el
humo, la nebulosa, la confusión, el agua evaporada, el espejismo que
hacía ver las cosas de manera diferente. Uno nunca sabe cuándo llega el
día, hasta que se amanece, y aparece la crisis, sin invitación previa,
llamando al desconcierto y al interrogante.
Los
días ciertos y claros habían quedado atrás. Esa mañana e...
Cada cinco años, llega el momento crucial en la vida de un automovilista, en que debe renovar el carnet de conducir.
En
realidad no deja de ser un trámite más, común y silvestre, plagado de
burocracia como cualquier otro, salvo por algunos detalles.
El
domingo a la mañana sonó mi celular con un recordatorio: Carnet de
conducir. Ni siquiera puedo acordarme de cuándo había introducido tal
información al aparatejo. Lo cierto es que no había chequeado
que el día en cuestión no era hábil. Luego de pasar el recordatorio el
lunes y constatar que realmente se me estaba por vencer la licencia
puse manos a la obra.
Arranqué
el lunes enfilando hacia el departamento de tránsito. Por suerte no
había casi gente y salí rápidamente con la orden para un oculista. El
diagnóstico ...
Evidentemente, mi tendencia hacia la literatura romántica, está
marcada a fuego. Cuando leo este tipo de misivas, de pronto me surge la
inquietud de estar en otras épocas para poder enviarlas, aunque es sólo
un pensamiento que dura unos segundos. Estamos aquí, en la era de la
comunicación, en donde los mensajes, el Chat y los mails van y vienen
de manera totalmente acelerada y muchas veces demasiado desprovisto de
palabras para mi gusto. No estoy segura de si el exceso de palabras en
una carta ayuda a la comunicación entre dos personas, aunque tampoco sé
si esta comunicación tipo telegrama que tenemos hoy lo deja todo dicho.
Sigo añorando mi baúl -no será mucho?- con cartas de amor -recibidas, claro-, de momento me conformo con transcribir algunas:
Siempre
pensé que Luis Eduardo Aute es el cantautor indicado para escuchar en
estado de obnubilación, de desconcierto, de casi amor, y de amor
también. Es imposible no caer en el aroma de sus letras, ni abstraerse
de la dulzura de su voz.
Mi percepción de que el cantautor se muestra auténtico mediante sus letras es otro atractivo que veo en él.
Ay de ti...
es el reflejo del amor que vuelve, sin mayores explicaciones ni
razonamientos. Es que en algún momento el amor y el raciocinio fueron
de la mano?
Soy de un pueblo, no lo puedo evitar. Uno no puede deshacer de donde viene, y llegado el momento tampoco quiere.
Un
pueblo de ninguna manera es un country, tampoco es un barrio dentro de
una ciudad. Al pueblo se llega o bien por nacimiento o casi por error,
situación que los años tratan de enmendar, muchas veces sin lograrlo.
Es tan difícil a veces llegar como salir. Pero una vez que uno se fue,
siempre quiere volver.
Un
pueblo es un lugar con pocas fronteras, con algunos barrios, una o dos
plazas y todos sus condimentos rodeándola. Las escuelas no son muchas,
casi siempre las que hay alcanzan y sobran. En ellas puedes tomar por
primera vez una cascarilla o un mate cocido con leche, te puedes
enamorar del hijo de la portera o de la vice directora.
En fin, no nos vamos a poner a revisar las anteriores versiones que
escribí sobre la plaza y su comunidad. La cuestión es casi siempre la
misma para quien no advierte los detalles.
La plaza es la misma, las calles y sus nombres siguen allí para
delimitarla. Apenas marca el pulso del tiempo por el color amarillento
de las hojas de los árboles.
Pero una plaza, no es la misma de mañana que de tarde, ni un día de semana que un domingo.
Mis últimos entrenamientos me han llevado a conocer la plaza varios
días de domingo seguido. Y notablemente, han cambiado los matices que
yo tenía de ella a medida que me daba más tiempo para respirar en ella.
Las primeras veces, apurada por correr y elongar lo justo y
necesario, no me detuve mucho en nada. El clima, las hojas y las
personas eran ajenas a mí, como si realmente estuvi...
Poder vivir este instante, abrazados apasionadamente, no tiene
precio, -esa era la frase de una publicidad de tarjeta de crédito?- ni
para nosotros, ni para los que compraron la acuarela de Picasso.
Siempre me llama la atención lo mucho que se puede pagar por una obra
de arte. En este caso un poquito más de 160.000 dólares, una ganga, con
una historia y un momento detrás.
Etreinte -El abrazo- fue pintada por Picasso entre 1901 y 1902, y refleja -supuestamente- el encuentro del artista con su amante Odette.
Dicen en la página de Argentina Indígena: seguiremos cantando hasta que amanezca.
De pronto esta frase tiene una connotación muy especial, que se
acentúa si escuchamos sus sonidos. Al igual que Katinaj, palabra con su
propio ritmo, todo parece desembocar en un mundo lleno de antepasados y
fantasmas, mundo más vivo que nunca gracias a fundaciones como
Argentina Indígena, movimiento que tiene como meta la difusión de la
música y el arte indígenas.
No son fantasmas, ni los sonidos vienen de ultratumba. Es parte de nuestra argentina y nuestra cultura.
Hoy el encuentro queda manifestado por medio de este hermoso trabajo
de Rubén Romano, fotógrafo que colabora con la fundación desde 1995.
Hoy a la mañana llegué a un punto -página 299 de Memorias de Africa
de Karen Dinesen- en donde la autora se plantea la cuestión de las
señales.
Según ella para pedir una señal es necesario estar en un determinado
estado de espíritu, lograda esta osadía no puede fallar la respuesta,
la cual se produce como consecuencia natural de una petición.
Para una protagonista que vive en Africa las señales pueden venir de
las más disparatadas maneras. En este caso fue por medio de una riña
entre un gallo blanco de Fathima y un camaleón. El gallo le arranca la
lengua al camaleón. En medio de semejante espectáculo, Karen aleja al
gallo y decide terminar la vida del camaleón con un piedrazo. Esta
ejecución alivió al animal de una muerte lenta y dolorosa.
Obviando el significado de esta señal en particular, creo que en
este siglo, y en otros continentes las señales suelen venir más lentas
y menos elaboradas. Normalmente es muy posible que nuestro estado
espiritual e...