
Para no parecer un fantasma de Navidad he de decirles que lo másadorable -en lo personal- de fin de año son las tradiciones vistas conojos de niños.
Tanto Papá Noel como los Reyes Magos nos invitan al sueño, pero nohablo del sueño de encontrar una Playstation debajo del arbolito osobre los zapatos. Sino del sueño en sí, de la fantasía, de lainocencia de creer.

Quién en su niñez no ha sentido algo en la pancita, como un vértigo,un acertijo no resuelto, el misterio de que de alguna manera estospersonajes entraran por algún hueco de la casa...
La fantasía. Como padres lamentablemente, hemos tenido queadaptarnos a los nuevos tiempos, tal vez apurados por nuestro propioescepticismo, y esas fantasías tienen un camino mucho más corto, lospadres se descubren antes de tiempo -eso es al menos lo que uno cree-.
Como hijos hemos tenido el placer de disfrutarlo, seguramente notanto como los nuestros en la magnitud del regalo (y bueno, Papá Noelsiempre supo de nuestras necesidades: la... Continuar leyendo